El lunes 14 y gracias a la generosidad de los chicos que nos invitaron a pasar unos días en Buzios, tomamos el bus que nos llevaría hasta allí. La compañía Viaçao 1001 (web oficial) es la que realiza el recorrido partiendo desde la Rodoviaria Novo Rio. El billete cuesta 23 reales por persona por trayecto y se tardan unas 3 horas en llegar. Salimos de Petrópolis por la mañana, y previa pérdida de un bus por billetes agotados, llegamos allí entonces sobre las 15 hs. 

Buzios es una municipalidad que pertenece al Estado de Río de Janeiro y se encuentra a 190 km de la ciudad del mismo nombre. Antiguamente fue una aldea de pescadores, pero hoy se convirtió en destino turístico por excelencia. Esta localizada en una península de 8km de extensión con 23 playas, por una lado las playas con aguas ecuatoriales son cálidas y calmas y por otro heladas y con oleajes (aguas provenientes del Polo sur). Cabe destacar la cantidad de posadas para el turista y la gran comunidad extranjera que se instalo aquí y hoy regentan parte de la oferta gastronómica y hotelera de la región.Mapa-buziosLlegamos a la estación de buses de Buzios, la cual se encontraba a una media hora caminando de la Posada que habíamos elegido para dormir: “Pousada Cala D`or” (web oficial). La oferta es variada pero cuanto más cerca de la playa es mas caro dormir, por lo cual escogimos una Posada que estaba muy bien de precio y se encontraba un poco internada en la península, mas cerca de la playa Dos Ossos y Playa Brava.

Se encuentra también a 650 metros de la playa mas famosa: Joao Fernandez. Pagamos por una habitación doble con desayuno 50 reales la noche. La posada tiene piscina y desde las habitaciones se ve un paisaje muy lindo del mar.Aquí hay dos opciones viables para poder recorrer la península: la comodidad y la frescura de alquilar un buggie (entre 60 y 80 reales diarios, dependiendo de la temporada en la que uno vaya) por un lado y el uso de las “vans-buses” que circulan por todas las playas, sin horarios y con mucha gente dentro, combinado con caminatas para llegar a playas mas remotas.

La segunda y opción mas económica fue la elegida por esta aventurera parejita. El día que llegamos estaba nublado, pero muy nublado! Caminamos hasta encontrar la nombrada Posada y después de dejar todo y ponernos las mallas nos dispusimos a caminar las 7 cuadras que nos separaban de la famosa Joao Fernandes. La playa es encantadora, el mar turquesa y con una finísima línea de arena marrón que iba desapareciendo a medida que la marea subía. Unos cuantos lugarcitos con reposeras y sombrillas para comer o tomar algo descansan en la primera línea de playa. El lugar es hermoso, pero claro que con sol se ve todo mas lindo. 

Como ya era tarde volvimos a la posada a ducharnos y a salir a caminar y comer algo por el centro de Buzios. Las calles de adoquines y los locales iluminados recalcan aun mas la belleza del lugar.El martes 15 todo en Brasil se confabulo para que la tormenta más fuerte se desatara sin piedad ante nuestros ojos asombrados y llenos de decepción. Pese a la incesante lluvia decidimos caminar al centro (decisión errada, pero necesaria para llenar el estómago) y nos mojamos de pies a cabeza.

El diluvio fue increíble, se inundaron calles y todo allí parecía desierto. Donde estaban las hermosas playas bañadas de un mar turquesa y un sol radiante? Y bueno a veces los planes se truncan y el nuestro para este día se truncó, así que sin mas nos fuimos a la posada a dormir una siesta y esperar a que, con un poco de suerte, parara para la tarde.

Esa suerte no llego nunca y no tuvimos más remedio que quedarnos dentro observando el paisaje desde la ventana y saliendo por la noche, ya con una lluvia casi imperceptible nuevamente al centro para cenar. Aclaración: parando lejos del centro no tenes mas opciones que ir hasta él para saciar el apetito, porque no había cerca de la posada nada llamado “comida”.El miércoles 16, con un día que dejaba ver por momentos algún rayito de sol, típico después de una tormenta, salimos a caminar. Empezando por el centro y en dirección este recorrimos la “Praia do Canto”, continuamos por la costa hacia Praia de Armaçao y llegamos a Praia Dos Ossos. Todas muy lindas, pero sin casi arena después de las lluvias torrenciales. El sol aún no se dejaba ver, y a pesar de que el camino estaba lleno de barro y era en bajada a la ida y subida a la vuelta decidimos hacer el trayecto que, ya sin bordear la costa, te lleva desde Praia Doss Ossos hasta las playitas Azeda y Azedinha. Hermosas las dos, pero otra vez nos encontramos con marea alta, por lo que la arena casi era inexistente. Valió la pena verlas aunque no pudimos disfrutar de tirar el pareo y pasar allí unas horitas como nos hubiera gustado. Deshicimos el camino andado hasta retomar la calle que nos llevaría de vuelta a la Posada, pero esta vez no para ir a dormir la siesta, sino para continuar camino hacia las playas que se encuentran al este y sur de la península, mas específicamente hacia Praia Brava.

Después de una media horita caminando y una subida y una bajada llegamos entre verde y mas verde a esta extensa playa de mar revuelto y oleaje. Bajamos a la playa y nos acomodamos en una esquina en las rocas para poder descansar y disfrutar del paisaje. Si bien no había sol, hacía calor, y después de haber caminado toda la mañana queríamos meternos un ratito al mar y así lo hicimos. Al cabo de una horita emprendimos camino hacia la que seria la última playa que visitaríamos por el día de hoy. Después de un caminito de unos 15 minutos llegamos a Praia do Forno, esta era una pequeña playa desierta barrida también por la tormenta con una arena que se dejaba ver y que era de un particular color rojo. Aquí no bajamos a la arena porque estaba húmeda y la verdad se veía bastante desordenada, así que sacamos unas fotitos y marchamos rumbo a la posada para disfrutar de un rato en la piscina, ducharnos y salir luego por la  noche nuevamente a centro a cenar algo y pasear por su encantadora costa y sus hermosas callecitas.

Estatua Brigitte Bardot

 

El jueves 17, el sol brilló como nunca, y a pesar de que ese día partiríamos rumbo a Río nuevamente, y aprovechando que nuestro bus salía recién a las 16 hs, decidimos sin titubear levantarnos temprano e ir a pasar el día a Joao Fernandez.

Al llegar a la playa pudimos ver que eran muchos los turistas que habían estado esperando al tan deseado sol para poder disfrutar de las playas y del encanto del lugar. Nos ubicamos en unas reposeras con mesita que son gratuitas, siempre y cuando consumas algo en el bar que está detrás.Como íbamos decididos a estar todo el día, y en recompensa de los días “no” disfrutados, nos dimos el gusto de comer carne a la parrilla con acompañamientos varios en la playita, que tul?El día estuvo hermoso y pudimos vivir lo que es realmente un día en Buzios con sol y playa. Nuestro tiempo se acababa y tuvimos que irnos a tomar el bus… aún no esperaban 3 horas hasta Río y una hora más hasta Petrópolis!

Buzios nos encantó, las playas son hermosas y algunas muy solitarias, es un lugar que no se puede pasar por alto si se viene a Brasil. Eso si, paciencia que si el clima no los acompaña como en nuestro caso, es poco lo que se puede hacer. Aun así fue una experiencia increíble y nos encanto.

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GALERIA BUZIOS