Nos despedimos de Moulay, el simpático recepcionista del camping de la Garganta del Todra, y partimos rumbo a Merzouga… Tocaba disfrutar del momento más esperado de todo el viaje… Visitar el desierto de Sáhara!!!!

Como cada dia nos levantamos con un radiante sol que nos acompañaría durante todo el recorrido. A los pocos minutos de salir el teléfono de Javi, donde llevábamos el GPS, decidió dejar de funcionar. Así, sin más y sin previo aviso tuvimos que formatear el telefono perdiendo todos los archivos y nuestro GPS!! Tampoco nos hicimos mucho problema porque teníamos la información más o menos correcta de como llegar… tampoco parecía tan complicado.

En la entrada de Tinghir agarramos el desvio hacia Affanour y desde ese punto fue solo cuestión de seguir las interminables rectas prestando atencion a los (pocos) carteles con los correspondientes desvíos. A lo largo del camino comenzaron a aparecer las primeras “fogaras”, hileras de pozos con una forma muy similar a un cráter. Estos pozos fueron abiertos para crear las galerías subterráneas por donde pasan los canales de agua, forma tradicional de conducción del agua en el desierto para evitar que se evapore. Estos pozos se han convertido en una atracción turística por lo que no es raro encontrarse grandes jaimas por el camino invitando a los turistas a visitarlos.El problema llegó cuando entramos en Rissani… La carretera que supuestamente cruzaba el pueblo de punta a punta (como todos los pueblos por los que habiamos pasado desde que salimos de Marrakech) estaba cerrada por lo que siguiendo el desvío nos tuvimos que meter en medio del concurrido pueblo. Nos metimos entre callejones, tuvimos que esquivar gente y hasta girar en calles imposibles para intentar encontrar la salida.En el “respiro” que nos dio una de las avenidas aprovechamos para comprar agua y de paso preguntar como salir del bendito pueblo. En uno de los giros imposibles nos topamos con un coche donde iban un grupo de turistas. Su guia, al ver la cara de perdidos que llevábamos, se nos acercó para ofrecernos su ayuda (en marruecos: dícese del hecho de ofrecer algo desinteresadamente “sin compromiso”,”solo para ayudar” y “no comision”) y de paso comentarnos todo el abanico de ofertas que tenía para Merzouga, desde alojamientos, excursiones en 4×4, en dromedarios hasta opciones de pasar 1 o varias noches en una jaima en el desierto.

Los seguimos, cruzamos un estrechisimo puente, giramos, volvimos a girar y cuando nos dimos cuenta ya estábamos de nuevo en la carretera!! Uff!! Menos mal… El resto del recorrido fue un lindo paseo con largas rectas hasta que a unos 10 o 15 km de Merzouga el guía toma un desvío a la izquierda, nos para y nos pregunta si finalmente vamos a su hotel. Costaba 30€ por persona con desayuno y cena…le agradecimos la invitación pero preferimos seguir camino y ver alguno de los hoteles que habíamos agendado.

A medida que íbamos llegando y la arena se adueñaba de la carretera, atravesamos una infinidad de carteles con los correspondientes desvíos a los albergues, riads, hoteles y campings de la zona. Al final de la carretera, y haciendo caso omiso a todos los carteles entramos finalmente en Merzouga, el pueblo más famoso de Erg Chebbi.Parecía un pueblo abandonado, estaba todo cerrado y no había un alma en el pueblo. Hasta que apareció un bereber que salió de la sombra de una caseta para parar nuestro andar en medio de la calle. Obviamente que no era para darnos la bienvenida sino para ofrecernos su alojamiento con piscina, desayuno, cena, etc, etc, etc… Le agradecimos pero preferimos ir primero a ver el alojamiento que nos recomendó Moulay y con el cual nos habiamos comprometido para al menos verlo.

Continuamos camino prestando atención a los carteles que nos llevaban al hotel, cuando unas pocas calles después se nos acerca otra moto que se nos puso muy cerca pidiéndonos que paremos, ¿para que? para ofrecernos alojamiento off course! Costó, pero logramos que entendiera que no queríamos ir al hotel que nos ofrecía (tenía malas reviews en internet). Recorrimos las pocas calles que nos faltaban hasta llegar al Petite Prince (principito). Ahí nos recibió un simpatiquísimo hombre que nos mostró las comodidades del hotel y una amplia habitación. Estaba realmente hermoso pero el único problema era que no tenia piscina y nuestro plan era quedarnos un día de relax y viendo el exagerado calor que hacía, una piscina era más que bienvenida!

Al final, después de haber preguntado en otro hotel que era carísimo, deshicimos los 5km que nos separaban del pequeño pueblo de Hassilabied donde teníamos agendado otro alojamiento. Desde la carretera fuimos siguiendo los carteles hasta La Source, un hotel con muy buenas reviews, ubicado literalmente a pie de dunas y que ofrece una refrescante piscina para contrarrestar el insoportable calor del desierto.

Nos recibió Omar, el dueño, que con un perfecto español nos mostró un par de habitaciones y nos comentó sobre la excursión para dormir en el desierto. Como todo cuadraba más o menos con los precios que teníamos en mente y sin muchas más ganas de dar vueltas, decidimos aceptar. Nos dimos un pequeño gusto y elegimos una habitacion un poquito mas cara. Pagamos 50€ por una habitacion triple (muy amplia), con desayuno, WiFi, a/c, tv y lo mejor es que estaba frente a la piscina!! Para aprovechar de la mejor manera los dos días que pasaríamos en el desierto decidimos hacer la excursión para pasar la noche en el desierto el primer dia y dejar el segundo para descansar y hacer piscina. Sin perder más tiempo dejamos las cosas, Omar nos preparó algo de comer, hicimos un rato de piscina y sobre las 17:30 ya estábamos listos para comenzar la excursión.

Dormir en el desierto es “todo un tema”. Uno se puede encontrar infinidad de precios que van desde los 15€ a los 600€!!! Si, si, si… En el desierto hay “jaimas” hasta con Aire Acondicionado!!! Por supuesto que todo va de la mano de la comodidad, lujos, cantidad de noches, etc, etc. En nuestro caso Oscar nos ofreció el tour por 35€ cada uno y eso incluía el paseo en dromedario, ver el atardecer en lo alto de una duna, cena típica marroquí, música en vivo, disfrutar de un cielo exageradamente estrellado, dormir en una jaima, ver el amanecer sobre una duna, paseo de regreso, desayuno y ducha en el hotel.

Cargamos algunas botellas de agua (algo imprescindible), y nos acercamos a los dromedarios con el resto del equipo (en total eramos 11 viajeros de diferentes nacionalidades), nos montamos y con nuestros guía Hamed a la cabeza comenzamos la travesía. Javi encabezaba la manada subido al “gran jefe”, mientras Lau lo escoltaba subida a “Fátima”.Unos minutos paseando en plano hasta que comenzamos a adentrarnos en las dunas…. Si, si, si, ahora si empieza los bueno!! Nos estábamos adentrando en el mismísimo Desierto del Sáhara!!!SaharaEl Desierto del Sáhara, con más de 9 millones de km2 de extensión y abarcando desde Marruecos hasta Sudán, es la zona árida más extensa del mundo. En lo que a Marruecos se refiere las zonas de Zagora y Merzouga son las más importantes del país. Nosotros visitaríamos el de Erg Chebbi, al sur del Merzouga, donde las dunas alcanzan nada más y nada menos que los 150 mts de altura.

Siguiendo con el relato… Dunas para arriba, dunas para abajo y poco más de media hora después nuestro guía detuvo la marcha para esperar al segundo grupo que venía detrás nuestro. Disfrutábamos del hermoso paisaje y de la inmensidad del desierto cuando repente el “big boss” de Javi decidió tumbarse pensando que habíamos llegado!!! Javi casi se mata!!! jajajaj Se dio un buen golpe con los fierros de la montura pero por suerte la cosa no pasó a mayores.Solventado el accidente continuamos con la excursión… Poco más de 1 hora después de seguir deambulando entre las dunas paramos para ver atardecer. Los dromedarios suelen doblar primero sus largas patas delanteras (ambas a la vez) y luego las traseras por eso hay que inclinar el cuerpo ligeramente hacia atrás y agarrarse bien fuerte porque cuando baja las de adelante te podes ir de boca al suelo. El de Javi cuando estaba por recibir la orden de bajar, se anticipó y bajo de repente!! Encima lo hizo bajando solo una de las patas con lo que desestabilizó nuevamente a Javi… ¿Resultado? Un fuerte golpe en las piernas!!! Los aterrizajes venían accidentados!! JajajajaSubimos una gran duna para disfrutar del atardecer pero lamentablemente no fue tan mágico como esperábamos. Había algunas nubes en el horizonte que tapaban bastante el sol, aun así pudimos disfrutar de como las dunas iban cambiando de color.Bajamos nuevamente la duna y nos montamos en los dromedarios para recorrer el último tramo hasta el campamento antes que se hiciera de noche. Fue un entretenido paseo de una media hora mientras el sol caía poco a poco hasta que por fin llegamos, esta vez el dromedario de Javi aterrizó normalmente, cuando se lo ordenaron y bastante más despacio que anteriormente por lo que no hubo que sufrir nuevos accidentes.

Sin haber visto otros campamentos, sinceramente este nos pareció un tanto deteriorado, algo que no nos preocupaba mucho porque no teníamos intención de encerrarnos dentro de una carpa! Todo lo contrario!!! El entorno y la temperatura eran ideales para estar todo el tiempo al aire libre y disfrutar de la naturaleza.En el campamento nos esperaban con una mesa llena de zumos, yogures, dátiles, dulces tipicos del pais, pan, agua y sopa!!! Y esto era solo un aperitivo!!! Disfrutamos de una merienda en grupo a la vez que comenzaban a salir las estrellas.

Con el estómago lleno nos subimos una pequeña duna junto al campamento para disfrutar de la infinidad de estrellas que se iban haciendo un hueco en el inmenso cielo. Pocos después subieron los guías con una guitarra y un timbal para amenizar la noche. Con una tranquila música bereber, el silencio del desierto e iluminados tan solo la luz natural de las estrellas vivimos un momento realmente mágico.

Momento que se desvirtuó cuando Hamed empezó a “intentar” cantar “Vivir la vida” de Marc Anthony!!! Inventándose la mayor parte de la letra y metiéndole palabras y oraciones sueltas que sabía en español, comenzó con un “Voy a reir, Voy a bailar” y siguió con los hits “Joder joder, joder joder”, “subir y bajar las dunas”, “mirar las estrellas”, “vas a flipar”, “viva marruecos”, “los camellos” y hasta metió el típico canto español “ole ole, ole ole”!!! Todos estos  cantados al ritmo de salsa!!! jajajajaja Que manera de reirnos por dios!!! Terminamos con Martin (otro argentino del grupo) y Lau bailando “danza kuduro” mientras que Javi intentaba darle a los timbales. Fue un momento super divertido!

Bajamos la duna para cenar… Como no podía ser de otra manera en la mesa nos esperaba un delicioso “Tajin de pollo” con ensalada! Disfrutamos la cena a la luz de las estrellas (y de las linternas porque no se veía nada!!) y de postre un poco de fruta mezcalda con intercambio de anécdotas y aventuras de viaje.

Sin perder mucho más tiempo regresamos a lo alto de la duna para seguir disfrutando de las estrellas y de la música. Esta vez la guitarra, los timbales y las risas fueron los protagonistas de la velada. Después de un poco de música árabe comenzaron las bromas… Por la similitud en su fonética Javi fue rebautizado como “Habibi” (en arabe: “mi amor”) por lo que Lau automáticamente cambio a “Habiba”, excusa perfecta para que Hamed metiera nuestros nuevos nombres dentro de cualquier canción acompañados de “vamos argentinos” o “amigos argentinos” jajajjaja. Terminamos la noche con diferentes acertijos que Hamed sabia en español e inglés…Era muy cómico como hablaba español!! No podíamos parar de reirnos hasta que nos dimos cuenta que eran las 00:30 hs!!!

Nos fuimos a dormir un rato porque al otro día había que madrugar. Como la temperatura era ideal y el cielo estrellado era algo imperdible, decidimos dormir al aire libre tirados sobre algunos colchones y mantas. Entre que organizamos todo ya eran mas de la 1am!!

Y cuando más sumergidos en nuestros sueños estábamos los guías nos despertaron para ver el amanecer!! Eran recién las 5am y estábamos reventados pero era algo que no nos lo podíamos perder así que hicimos el esfuerzo.

Nos subimos a lo alto de la misma duna donde habiamos estado la noche anterior desde donde poco a poco podíamos ver como asomaba el sol a la vez que teñía de diferentes colores la arena que nos rodeaba.Regresamos al campamento, recogimos todas nuestras cosas y nos aventuramos en el camino de regreso al hotel. Nos quedaba por delante 1 hora y 20 minutos de paseo, esta vez en diferentes camellos y por suerte sin accidentes.Bastante cansados y cuando el calor comenzaba a “apretar”, llegamos de nuevo al albergue. Unas fotos de grupo y con los guías de despedida y tocaba desayunar.Una rejuvenecedora ducha y el cuerpo nos pedía descansar. Así que aire acondicionado encendido y una más que merecida siesta! Con el cuerpo descansado hicimos un rato de piscina hasta que se hizo la hora de almorzar. Recomendados por la gente del hotel nos acercamos a comer algo al “Hotel-Restaurante Fátima”. Pusimos un pie en la calle y pudimos sufrir en carne propia el agobiante calor del desierto! No nos extrañó en lo mas minimo lo “vacio” que estaban las calles, parecía literalmente un pueblo fantasma.Llegamos al restaurante y la verdad que nos encontramos con un lugar muy lindo, ordenado, limpio y bien decorado. La única “pega” es que po el ramadán solo tenia 2 o 3 platos disponibles de todo el mundo, así que con eso nos tuvimos que conformar.

Terminamos de comer y aprovechamos que puerta con puerta tienen una tienda de souvenirs para “hurgar” un poco en los estantes y para comprar algunas cositas. Seguramente pagamos un poquito más caro de lo normal pero se agradece cuando te dejan mirar tranquilos sin agobiarte.

Regreso al hotel y, como bien teníamos planeado, le dedicamos el resto de la tarde a disfrutar de la piscina. Ahí estaba Martin y su “banda” inventándose diferentes juegos, así que nos unimos a la joda y pasamos un buen rato con música, saltos, risas y charla. PiscinaNos dimos una nueva ducha antes de cenar en la terracita que tiene el hotel. Esta vez cambiamos de menú, no pedimos tajin, en cambio nos pedimos una buenas brochetas de pollo, ensalada, papas fritas. Terminamos el dia y nuestra visita al desierto con un rato más de charla con Martin y sus amigos.

Tal y como pasa en cada uno de los viajes hay una ciudad, una actividad, una sensación, un momento en concreto o un simple paisaje que te deja una huella marcada. Nuestra visita a Marruecos tenía como ingrediente principal hacer la excursión en dromedario y dormir una noche en el desierto. Ingrediente que no falló y que sin lugar a dudas fue una vivencia increíble, una experiencia de esas que son difíciles de olvidar y de las que guardas millones de imágenes, colores y olores para el resto de tu vida.

No te pierdas las fotos!!!

GALERIA DEISERTO ERG CHEBBI