Sobre las 10.30hs del día 5 de Noviembre, nos estábamos subiendo al bus de la empresa Balut (35 pesos), que nos llevaría a San Salvador de Jujuy donde, al cabo de 3.30hs, haríamos una parada técnica y tomaríamos el próximo colectivo a Purmamarca, el pueblo mas pintoresco de la zona y donde comenzaría nuestra visita a la Quebrada de Humahuaca. El mejor precio y horario lo tenía la compañía Evelia (11 pesos) que en una hora nos dejó en destino.
Humahuaca
Mapa Purmamarca
Al llegar nos dirigimos al camping Bebo Vilte (15 pesos por persona) a los pies del Cerro 7 Colores, justo detrás de la Iglesia del pueblo y del cual ya teníamos referencias. Armamos la carpa y nos fuimos a la parada de remises, teníamos en mente hacer una visita a las Salinas Grandes.
Salinas Grandes es uno de los saleros más importantes del país abarcando 12000Ha. y su visita es mas práctica y económica si se hace desde Purmamarca ya que se encuentra a solo 76km del pueblo.
El remis nos cobro 200 pesos el viaje que se realiza a través de una ruta bien pavimentada, con muchísimas curvas y atravesando el paso más alto a los 4170 metros sobre el nivel del mar. Un paisaje increíble acompañado del avistaje de camélidos como el guanaco y la vicuña, que viven en armonía de manera silvestre, y a los cuales pudimos sacarles fotos.
Al cabo de una hora de subidas y bajadas, de unos cuantos giros de hasta 240 grados y de un panorama repleto de montañas coloridas y desparejas, sentimos que habíamos llegado al mismísimo desierto. Fue en un solo instante en el que las cadenas montañosas dejaron de acompañarnos en el camino y el contraste con el paisaje en el que nos estábamos internando se acentuaba mas cada vez que avanzábamos hacia las Salinas.
La sal que se extrae se consigue gracias a las excavaciones que se realizan en la zona en forma de piletones. Todo el terreno es blanco y la mejor hora para hacer la excursión es a la mañana bien temprano o después de las 17hs ya que el el sol genera un reflejo en el terreno que es bastante dañino para la vista y para la piel también.
Al regresar al camino donde nos esperaba el remis nos encontramos, por esas causalidades de la vida, con los Brasileños que habíamos conocido en el tren a las Nubes. Después de abrazos, fotos e intercambio de e-mails ya estábamos subidos al auto para regresar a Purmamarca. Eran las 19hs aproximadamente.
Volvimos al camping donde nos esperaba una parrilla sedienta de brasas y donde estaba nuestro compañero de alojamiento…. Fabrizio Quadrici, un chico de Buenos Aires de 21 años que, decidido a aventurarse en el altiplano, estaba haciendo camino por la Quebrada de Humahuaca.
Pasamos una noche genial, cargada de risas, historias y anécdotas. De más está decir que la entraña que preparó Javi estaba para chuparse los dedos y que nos fuimos a dormir no solo con la panza llena y el corazón contento sino también con la sensación de que habíamos compartido un momento con un amigo de siempre…
La mañana del 6, después de unos mates, nos fuimos a hacer una caminata por un cerro ubicado justo frente al Cerro 7 Colores y desde donde se puede tener una vista impactante de este.
El caminito, poco marcado y bastante obstaculizado, carece de importancia cuando al llegar a la cima se puede adorar el paisaje. Silencio total. Sentados en las piedras atónitos, nos dejamos absorber por el entorno. Nadie era capaz de decir palabra, el único comentario que se oyó fue “Increíble”.
Bajamos y nos fuimos a otro cerro desde el que se obtiene otra panorámica. Una visión desde abajo enaltecida por el reflejo matutino del sol. En conclusión: cien mil veces mejor que en las fotos. Paseamos por la plaza repleta de artesanos y volvimos a levantar campamento porque ya era hora de partir.
A las 12.10hs nos tomamos un colectivo local (3 pesos) que nos dejó en Tilcara. El paisaje ya era bastante menos colorido. Pudimos distinguir una ciudad mas urbanizada y crecida que Purmamarca. Fuimos al camping el Jardín (15 pesos por persona) y luego de armar y organizar las cosas nos fuimos a la plaza central.
Nos acompañaba en el camino una perrita a la que bautizamos Negrita y un perro petiso al que llamábamos Paticorto. Al llegar a la plaza nos cruzamos con Fabrizio que recién llegaba a la ciudad después de caminar mas de 4hs. Él nos dijo que podíamos visitar el Pukara de Tilcara y eso fue lo que hicimos.
El Pukara de Tilcara corresponde a unas ruinas completamente (casi) reconstruidas de un pueblo originario. Pukara en Quechua significa fortaleza y refiere a una ubicación en un cerro de difícil acceso.
Luego de abonar la entrada (10 pesos) nos dispusimos a recorrer este sitio de un gran valor arqueológico. Las construcciones de piedra con techos de barro y paja, ocupan la mayor superficie, además de las viviendas pueden ubicarse los corrales (destinados a las llamas), el sector dedicado al culto “La Iglesia” y la necrópolis. Al llegar a la cima, donde hay una pirámide que desentona bastante con el resto de las ruinas y que se levantó en honor a los arqueólogos que trabajaron en el proyecto, pudimos apreciar un amplio panorama de la Quebrada de Humahuaca, desde el Angosto de Perchel (N) hasta el Maimara (S), las quebradas de Huichairas (O) y del Huasamayo (E).
Con la compañía del Paticorto (la negrita nos abandonó en el camino) nos quedamos allí un rato largo disfrutando la Paz y el aire puro que se respiraba. 
Al caer la noche el frío nos recordó que nos encontrábamos a mas de 2000 metros de altura sobre el nivel del mar. Cenamos en un bolichito de la zona donde nos ofrecían una comida exquisita a un precio mas que razonable.
Allí no solo pasaban el partido Boca-Argentinos sino que también coincidimos con Fabrizio que para las chicas del bar, pasó a ser una estrella de la televisión bonaerense. La comida casera impecable, el partido… (mejor ni hablar) y la compañía un lujo, otra vez el destino cruzando caminos y no al azar!!!
El 7 de Noviembre nos despedíamos de un amigo y nos decidíamos a seguir viaje hacia Humahuaca. Otro perrito, que nos siguió desde la tarde anterior cuando volvíamos del Pukara, nos acompañó durante la cena, durmió con nosotros en el camping y, decidido, se subió a nuestro colectivo local (6 pesos). El chofer no tardó en echarlo y arrancar el motor para salir a las 11.30hs y hacer su recorrido diario. Una hora después llegábamos a la ciudad.
Fuimos directamente al camping Bella Vista (12 pesos por persona) armamos la carpa y nos dispusimos a prender fuego, era domingo y los domingos incitan a cocinar “cualquier cosa” a la parrilla!! Hoy toca Hamburguesa a la Bastida!!!
Después de hacer la digestión fuimos a pasear por el centro…. hacia 1800 grados a la sombra y no tuvimos mejor idea de subir al Monumento a la Independencia. Una multitud de mosquitos seguían muy de cerca a Javi y mientras este se los quitaba de encima las chicas compraban artesanías!! 
Para llegar al monumento hay que subir una escalinata con un número considerable de escalones, los cuales se revisten de artesanos que ofrecen todo tipo de cosas, desde mantas, tapices y caminos de mesa, hasta llaveros, aros, pulseras y medias de lana de llama!! 
Ya habíamos hecho camino al andar y nos estábamos aproximando al límite del país!!! Una nueva e interesante aventura nos esperaba por descubrir y un sin fin de acontecimientos se escribían en las hojas del libro de la vida.
 
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GALERIA QUEBRADA DE HUMAUACA