Día 1 de Diciembre, mes nuevo, día nuevo y nuevos lugares para visitar…. esta vez decidimos comenzar por San Vicente de la Barquera ubicado a 60 km desde la pequeña aldea de Quintana de Penagos, donde nos estábamos alojando.

San Vicente de la Barquera es un municipio y ciudad capital del mismo, que se encuentra en la comarca costera occidental de Cantabria. La actividad pesquera y el turismo, gracias a los paisajes naturales y a su patrimonio, son la fuente de ingresos principal del municipio. Un gran porcentaje de este pertenece al Parque Natural de Oyambre por lo que esta especialmente protegida y regulada por la comunidad autónoma de Cantabria.

Nuevamente, siguiendo la rutina como casi cada día, luego de desayunar salimos los 7 rumbo a este pequeño pueblito, nuestra primera parada del día.
Un “stop” en la oficina de turismo para pedir un mapa y nos dirigimos al final del pueblo para visitar el Santuario de la Barquera. Un pequeño templo construido en la Edad Media que en su interior se venera la imagen de la Virgen de la Barquera, patrona del municipio.

De regreso al centro, aparcamos el coche en la Plaza Jose Antonio y, escaleras+cuesta mediante, visitamos el Conjunto Histórico de San Vicente de la Barquera y la parte . Justo donde comienza este conjunto nos recibe un cartel informativo con el que podremos ubicarnos y conocer los diferentes monumentos.

Este conjunto medieval esta compuesto por: el Palacio de los Corros, un palacio renacentista en el que actualmente funciona el Ayuntamiento de San Vicente de la Barquera. Se construyo en el siglo XVI para acoger a los pobres enfermos de la villa.

Torre del Preboste: Un macizo torreón que defiende la Puerta de La Barrera. Según la tradición, fue sede del preboste, oficial real para la recaudación de impuestos en la Edad Media. Posteriormente desempeño la función de Cárcel Pública de la villa.

El Castillo del Rey: es una antigua fortaleza en la que se basó la defensa del recinto amurallado y del puerto. Aunque sus orígenes datan de muchos antes, la actual construcción se hizo a partir de 1210 y ha sufrido varias reformas a lo largo de la historia. Actualmente el Castillo, abierto a las visitas públicas, ofrece una exposición permanente sobre la historia y la naturaleza del municipio.

y finalmente completan el conjunto histórico Las Murallas: La antigua villa contaba con un completo recinto fortificado que rodeaba la vieja ciudadela alta. En la actualidad se conserva la mayor parte de la pared norte y varias puertas de la pared sur.

A parte de estos interesantes monumentos, en la parte “alta” de la ciudad también destacan: el Hospital de la Concepción, construido en los siglos XIV-XVI que sirvió de refugio y asistencia a los caminantes que utilizaron la primitiva ruta de la costa del Camino de Santiago y pasaban por San Vicente de la Barquera. Es conocido como la “Puerta de los Peregrinos”.

La Iglesia de Santa María de los Ángeles, se encuentra junto a la “puerta de los peregrinos” en un extremo de la parte alta de la ciudad y fue declarada Bien de Interés Cultural en el año 1931. Para entrar a visitar su interior hay que pagar una entrada!

Otro monumento que se ve en todas las postales es el Puente de la Maza, una Importante obra de ingeniería medieval que comenzó a construirse en piedra en el siglo XV sobre otro anterior de madera. En su época, en la que llegó a contar con 32 arcos, fue considerado como uno de los puentes mas grandes del reino.

San Vicente de la Barquera

Una vez finalizada la visita a este hermoso pueblo y recomendados por Jose, el dueño de la casa rural que habíamos alquilado, decidimos almorzar en un restaurante en la pequeñísima aldea de Vega de Pas. El recorrido es de solo 75 km, pero como es camino de montaña tardamos una hora en llegar.

La idea de llegar hasta ahí no era solo para almorzar, ni por la belleza del pueblo en si, sino por la hermosura de todo el recorrido por los “Valles Pasiegos”, y para poder visitar la cascada en la localidad de Viaña a tan solo 3 km de Vega de Pas. Un entretenido recorrido de montaña, rodeado de verde y agua por todos lados hicieron que la hora de viaje pareciera mucho mas corta.

Lamentablemente el restaurante que nos recomendó Jose tenia “overbooking” por lo que tuvimos que cambiar de planes y felizmente terminamos comiendo en el Bar-Restaurante “El Cruce”. Nos dimos un buen festín con un IM-PRE-SIO-NAN-TE, delicioso e interminable menú de cocina tradicional por unos €10. Nos costo mas levantarnos de la mesa que cualquier mañana de la cama!

Mientras comíamos nos enteramos que la cascada que teníamos pensado visitar estaba “SECA”!!!! Bingo!!! así que cuando finalmente nos pudimos levantar de la silla, seguimos camino cuesta abajo para visitar el pequeño y mas que pintoresco pueblo de Villacarriedo.
Poco después de salir de Vega de Pas comienza un hermoso recorrido por el puerto de la Braguia, que nos regalo unas vistas espectaculares de los valles que lo rodean.

Al final del puerto hicimos una pequeña parada en Selaya para comprar los típicos (y deliciosos) “sobaos pasiegos” en una histórica panadería llamada “El Macho”.
El “sobao pasiego” es un producto típico de los Valles Pasiegos (obviamente no?). En la receta inicial los ingredientes eran la masa de pan, el azúcar blanco y la mantequilla. La receta del sobao moderno surgiría en el año 1896, cuando una cocinera sustituyó la masa de pan por harina.

Sobados

Muy pocos km después de Selaya, llegamos finalmente a Villacarriedo, un municipio que se encuentra en la comarca del Pas-Miera, y por su territorio discurre el Río Pisueña, principal afluente del río Pas.

El motivo principal de nuestra visita y lo que realmente destaca en este municipio es, sin dudas, El Palacio de Soñanes. Un hermoso palacio de estilo barroco, construido a comienzos del siglo XVIII, hoy convertido en un lujoso hotel.

Un calentito café en una cafetería del pueblo junto a un corto paseo fue lo último que hicimos en el día. Ya cuando el sol se estaba despidiendo recorrimos los escasos 18 km que nos separaban de la Casa Rural Socarreña donde pasaríamos nuestra última noche.

El día 2 de Diciembre, y haciendo cuenta regresiva para dar por finalizado este viaje en familia, preparamos las mochilas, le dijimos adiós a Jose y partirnos rumbo a Liérganes. Un pueblo de cuento, ubicado a tan solo 8 km de Quintana de Penago y que descansa a unos 110 metros sobre el nivel del mar. 

Liérganes es la capital del municipio que lleva su mismo nombre y es uno de los lugares mas lindos (al menos para nosotros) de la comunidad autónoma de Cantabria. Esta situado en la comarca de Trasmiera y por su territorio discurre el río Miera, caudal que alimenta el balneario de Liérganes. Su conjunto urbano, declarado de interés histórico-artístico nacional en 1978, concentra una valiosa arquitectura clasicista de los siglos XVII y XVIII.

Lierganes

Liérganes y su historia están ligados a la leyenda del Hombre-Pez, que como toda leyenda tiene su parte real y su parte de ficción. Lo real es su protagonista, Francisco de la Vega, que desapareció en el Cantábrico tras arrojarse al río Miera. La ficción es que cuentan (entre tantas historias) que lo encontraron después de unos años, habiendo perdido la razón y el habla, en la bahía de Cádiz. Según cuentan deambulaba desnudo por el pueblo y que luego volvió a desaparecer sin saber mas nada de él. Gracias a esta leyenda, junto al rio se levanto una escultura en su honor.

El conjunto histórico-artístico de Liérganes incluye varias casonas populares, Palacios, una Iglesia, una Parroquia y el Museo-Palacio de Elsedo, ubicado en Pámanes, quizás el monumento más importante del municipio. Dimos un hermoso paseo por el pueblo, disfrutamos de las vistas, de la arquitectura, de la tranquilidad, del verde, del aire puro y de las fotos junto al río. Junto a este río, a parte de encontrarse la estatua del “hombre-pez”, destaca el Puente Mayor que forma parte de la típica postal del pueblo.

 

 
Esta fue nuestra última parada en la Comunidad Cantábrica antes de “subirnos” a la autovía A8 que nos llevaría a Bilbao en el País Vasco. Nos despedíamos así de otra comunidad que nos encanto por sus paisajes, la buena onda de su gente y la paz que se respira en cada rincón.

El viaje se iba acercando a su fin y aun quedaba un sitio mas que conocer pero haciendo un balance ya nos animamos a decir, que a nuestro gusto y sin desmerecer el resto de las regiones, el norte de España es lo mas lindo del país.

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