El 16-11 a las 13.30hs salimos de Cafayate en el colectivo de la empresa Aconquija (17 pesos)  con rumbo a Amaicha del Valle un pequeño pueblo de la provincia de Tucumán. 
Íbamos con un hostel recomendado por el dueño del Backpackers cuyo nombre era Pacha Kuty. Asique ni bien llegamos a Amaicha nos fuimos los cinco (Diego y Erika, una pareja que habíamos conocido en Cafayate, venían también) directamente a ese alojamiento. Allí nos recibieron un Tucumano llamado Juan, el propietario del hostel, y Adrian un chico de Buenos Aires que encontró en Amaicha el respiro que necesitaba de la gran ciudad. Sin pensarlo demasiado decidimos acampar allí, pero primero teníamos una cita pendiente con las Ruinas de Quilmes.
Amaicha es el lugar perfecto para hacer la visita a las Ruinas (a solo 21km) sin pagar una excursión cara y sin hacer demasiado esfuerzo físico. Decimos esto porque sabemos que la misma visita se puede hacer tomando el colectivo que va a Cafayate (o en sentido contrario), bajarse en la ruta y caminar unos 5km mas o menos hasta la entrada y para volver deshacer esos 5km hasta la carretera.
Nosotros conseguimos un remis que nos cobró 150 pesos (30 por persona), manejado por un chico muy simpático y divertido llamado Gonzalo. Entramos (5 pesos para Argentinos, 10 pesos para extranjeros) y un guía nos hizo una reseña de más de 40 minutos antes de que nos aventuráramos en el territorio.
Cosa que estuvo mas que bien ya que de esta manera no teníamos que adivinar a qué correspondía cada pedacito de construcción que veíamos. En la actualidad se puede apreciar solamente un 15%de los que en su época fue la Ciudad de Quilmes, esta se alza desde la base del cerro hasta la parte más alta del mismo, organizando así los estratos sociales de la población.
En la base la mayoría del poblado, mas elevado sobre la colina los religiosos, a los laterales se levantaban las fortalezas, desde las cuales se podía tener un control magnífico sobre la población y los alrededores, y en la cima el Cacique y su familia.
Esta población Diaguita opuso resistencia a las invasiones durante más de 130 años tanto a los Incas como a los colonizadores hispanos. Un engaño y una guerra acabaron con la ciudad, algunos lograron escapar y otros pocos que sobrevivieron  fueron trasladados a pie a la provincia de Buenos Aires, donde finalmente desaparecieron.
Actualmente existe una lucha incesante de aquellos descendientes que reclaman la restitución total del territorio que perteneció a sus antepasados y que aun hoy alberga la identidad, cultura y espiritualidad del pueblo Diaguita.
Volvimos al hostel, donde también estaba Elfi, y Juan preparó unos tallarines caseros para todos que estaban riquísimos y nos quedamos conversando sobre la historia del pueblo y sobre la vida hasta las 3am.
Nos enteramos así que Amaicha es una de las mayores comunidades indígenas del norte del país conservando el antiguo sistema de organización social y el sentido de comunidad, entre otros, en el marco de una población del siglo XXI.
Al día siguiente tomamos unos mates acompañados de la guitarra de Adrian, almorzamos cazuela de llama casera que estaba deliciosa, intentamos ver el partido de Argentina y nos despedimos de quienes nos hicieron sentir como en casa!!! Otra vez la patota estaba encaminada en dirección a Tucumán.
La compañía Aconquija hace el trayecto Amaicha-Tucuman (48 pesos), salimos a las 16.20 y llegamos a la Capital sobre las 20hs. Un camino que conduce hasta el asombro constante cambia, en un abrir y cerrar de ojos, los valles encerrados por frondosas montañas por la humedad y verdes de las yungas. Fue así que pasamos por Tafí del Valle un pueblos de una entrada espléndida que muchas veces es el comienzo del recorrido de los Valles Calchaquíes. Para nosotros, en cambio, era el punto final.
Un par de taxis nos llevaron a los 6 a la casa de Elfi. Deseosos de probar las famosas empanadas tucumanas nos fuimos todos a picar algo a un pub muy conocido de la zona llamado El Árbol de Galeano. Alrededor de las 00hs despedimos a Erika y Diego que seguían su viaje hacia Mendoza y nosotros nos quedábamos a pasar la noche allí.
La mañana del 18 nos sorprendió paseando por la ciudad protagonista de la Independencia Argentina, la histórica capital tucumana. Con una guía Austriaca empezamos el recorrido por la plaza de la Independencia que se reviste de edificios emblemáticos a sus alrededores, como ser la Catedral, la Casa de Gobierno, el Museo Casa Padilla, entre otros…
Seguimos el recorrido hasta el Museo Casa Histórica de la Independencia, mas conocido como la “Casita de Tucuman”, la cual cuenta con un valioso patrimonio de objetos del periodo colonial, de las guerras de independencia y del siglo XIX. Posee biblioteca, fototeca y archivos documentales y periodísticos.
Un entretenido recorrido por la historia de nuestra joven patria y la lucha de quienes dieron hasta su vida por ver hecho realidad el sueño de una república independiente.
Comimos empanadas en el sitio más conocido y nombrado de la zona “La Empanada” situada justo en frente a la plaza y a la Iglesia de San Francisco, donde el dueño tan simpático y agradable nos confesó que era un enamorado de Mar del Plata y que cada verano iba a pasar las vacaciones allí.
Por la tarde nos despedíamos de Elfi, de sus compañeros de casa, de toda esa gente linda que nos recibió y de esa lunita tucumana que sabe de nuestro largo caminar….
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GALERIA AMAICHA TUCUMAN