… La Venecia Portguesa

El 18 de Noviembre salimos tempranito por la mañana para recorrer los escasos 75 km que separan Oporto de Aveiro. Un trayecto que solo nos lleva unos 45 minutos previo pago de €3,45 de peaje. Esta vez no tuvimos la suerte de vivir un día soleado pero por suerte tampoco hacia mucho frío.

Aveiro es una pequeña población de la Región Centro de Portugal, con cerca de 60 000 habitantes es la capital del Distrito que lleva su mismo nombre. Por los canales que atraviesan el centro de la ciudad, dándole una belleza especial, Aveiro suele ser conocida «La Venecia de Portugal». Aun hoy en día, aunque para paseos turísticos, por estos canales navegan los «moliceiros» (barcos de fondo raso) que han sido usados para múltiples funciones, desde la extracción de algas para el abono de los campos, para el transporte de sal de las cercanas salinas o, sencillamente, para pescar en la ría.

Pero no solo los canales son el atractivo de la ciudad, también destacan sus calles empedradas, su arquitectura y el antiguo barrio pesquero de «Beira Mar», donde se conservan las tradicionales casas y los almacenes de sal de la Ría.

Mapa Aveiro

Una vez en la ciudad y habiendo dado un buen paseo de reconocimiento en coche, decidimos estacionar cerca de la oficina de turismo para pedir un mapa, información sobre que ver y averiguar por los paseos en «moliceiros». Como en toda ciudad la oficina se encuentra en el centro por lo que tuvimos que pagar aparcamiento en la zona azul que cuesta 0,70 € la hora.
Casualmente aparcamos muy cerca  del punto de venta y de partida de las barcas, por lo que ni bien bajamos del coche se nos acerco un hombre de la empresa Ria Norte (ria.norte@hotmail.com) ofreciéndonos el servicio, acordamos el horario y el precio y nos fumos a recorrer la zona antigua de la ciudad.

En primer lugar vistamos el histórico barrio pesquero de Beira Mar. Uno de los puntos mas destacados es la «Praça do Peixe» (Plaza del Pez) donde se puede ver un mercado de pescado fresco y varios restaurantes y bares nocturnos a su alrededor. Lamentablemente el mercado estaba cerrado ya que los lunes es día de limpieza!

Algo llamativo de este barrio son las casas íntegramente decoradas con azulejos, algo a lo que, por motivos económicos, no todos podían acceder. La razón principal de los azulejos no es otro que el de proteger las casas de la sal. El viento y la sal de las cercanas salinas lograba que el material utilizado para construir se deteriorara con facilidad.

Dejando atrás este barrio, y antes de volver al canal principal para nuestro paseo, recorrimos el hermoso casco antiguo de la ciudad lleno de color y de edificios históricos.

Ya estábamos listos para subirnos a los coloridos moliceiros, estas embarcaciones son llamativas por sus formas, sus colores vivos y las decoraciones que las caracterizan, sobre todo las pinturas religiosas y humorísticas que cada barca debe llevar. Cumpliendo con exactitud la hora acordada apareció la barca de color azul donde nos recibió un simpático y gracioso «timoneiro» portugués que con muy buen español nos dio detalles de la historia y los edificios emblemáticos de la ciudad. 

El paseo comenzó por el «Canal Central» donde se mezclan las construcciones antiguas y modernas, pasando luego por el «Canal das Pirámides» donde destacan el «Parque do Rossio» y los montículos de sal. El siguiente canal por el que navegamos fue el famoso «Canal San Roque» perfecto escenario para observar desde otro punto de vista el histórico barrio de pescadores con sus azulejadas casas y las grandes almacenes de sal. Finalizando el paseo por el «Canal  do Cojo» el cual navegamos hasta su extremo donde se encuentra la antigua fábrica de cerámica. 

Por el paseo, que duro unos 45 minutos, pagamos solo €6 por persona, una cifra que nos pareció barata y mas después de haber disfrutado muchísimo del viaje.

Solo nos quedaba un cosa por hacer: probar los mas que publicitados «Ovos Moles». No hay rincón de Aveiro que no tenga un cartel ofreciéndolos por eso para sacarnos la duda entramos en una de las tantas pastelerías y pudimos finalmente probar esta dulce mezcla de huevo y azúcar originaria de Aveiro. Unas de las típicas formas de comerlo es recubierto de oblea con forma de conchas, caracoles o cualquier cosa que tenga que ver con el mar.
Ovos Moles
Imagen de la web

Luego de sacarnos la duda de los ovos moles partimos rumbo a «Costa Nova», una extensa zona costera muy turística de verano ubicada a tan solo 12 km de Aveiro. Costa Nova regala al visitante unas excelentes playas tanto para disfrutar del sol como para practicar deportes acuáticos. Obviamente que el día no estaba para hacer playita pero lo que queríamos visitar son las casas pintadas con franjas verticales intercalando los colores que nos habían recomendado visitar en la oficina de turismo.

Muy contentos con lo vivido y habiendo terminado antes de lo previsto nos sentamos a pensar que hacer. Para esa noche no habíamos reservado ningún alojamiento, no sabíamos si dormiríamos en Aveiro, si volveríamos a Oporto o si simplemente dejaríamos que el destino eligiese, pero teniendo en cuenta que al día siguiente debíamos conducir hasta España «perdiendo» (por la diferencia horaria) una hora de luz decidimos adelantar lo mas posible. En un principio pensamos en Braga, aunque al pasar por ahí no nos gusto mucho la verdad, por lo que seguimos viaje hasta Valença (€12,65 de peaje total) donde aprovechando que se podía aparcar gratuitamente en la calle, escogimos el hotel Val Flores por el cual pagamos €32 por una habitación doble, suficiente calefacción, WiFi y un buen desayuno.

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GALERIA AVEIRO