El día 2 de Diciembre dejamos atrás Liérganes, y con ello la Comunidad de Cantabria, para adentrarnos en el País Vasco. La intención era de visitar la ciudad de Bilbao donde finalizaba nuestro viaje y donde tomaríamos el vuelo de regreso a Palma de Mallorca.

La ciudad de Bilbao es capital de la provincia y territorio histórico de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco. Ubicado al norte del país, y rodeada por cadenas montañosas, es una importante ciudad portuaria.

Vizcaya Bilbao

Mapa Bilbao

Al ingresar a la ciudad nos sorprendimos por su gran tamaño y vida. Mucho trafico, edificios, personas, avenidas y semáforos nos dieron la bienvenida a la que seria nuestra ultima parada del viaje.
Como buenos aficionados al fútbol y habiendo visitado varios estadios en las diferentes ciudades por las que pasamos en este viaje por el norte de España, no podíamos dejar pasar la oportunidad de conocer “La Catedral de San Mames”, la versión moderna (aun sin acabar) del mítico estadio del Athletic Club de Bilbao. Así que luego de dar un paseo de reconocimiento por la ciudad, nos dirigimos al estadio.

Este club fue fundado en 1898 y es, junto al Real Madrid y al Barcelona, el único club que ha disputado todas las ediciones de la Primera División de España desde su creación en 1928.
Una de las particularidades más representativas y originales del club vasco es su tradición de jugar únicamente con jugadores nacidos o formados futbolísticamente en Euskal Herria, tradición que ha mantenido casi desde sus inicios.

Al encontrarse en obras poco pudimos ver, así que unas fotos y regresamos al centro, metimos el coche en un parking y dimos un corto paseo por una de sus peatonales. Se acercaba el mediodía y teníamos un poco de hambre, combinación ideal para decidirnos a entrar en un bar de la zona para almorzar los famosos pintxos.

Un pincho o “pintxo” (en euskera) es como se denomina tradicionalmente a una pequeña rebanada de pan sobre la que se coloca una ración de comida. Recibe su nombre porque tradicionalmente se sujetaba la comida al pan con un palillo. Seria algo bastante similar a las conocidas tapas españolas.
Pero a diferencia de la tapa, que suele incluirse en algunos bares al pedir la bebida, el pintxo a parte de ser mas grande, se debe pedir por separado. Los pinchos fríos son los que generalmente están puestos sobre la barra del bar y los calientes los que hay que pedir. El pincho está especialmente asociado a la gastronomía vasca, en la que se suele tomar como aperitivo acompañado normalmente de un vaso de vino tinto o una cerveza.

Pintxos bilbao
Imagen de la Web http://www.blogseitb.com/

Con unos pintxos de tortilla, otros de chorizo y algún que otro bocadillo en el estomago, volvimos en busca del coche. Parte del equipo nos abandonaba… Juan, Maite y nuestro sobrino Luca volvían ese mismo día para Mallorca mientras que los padres de Javi y nosotros dos nos quedaríamos un día mas.

Dejamos al trío en el aeropuerto y volvimos a la zona céntrica a terminar de dar un paseo con los últimos rayos de sol. Lo primero con lo que nos encontramos y decidimos parar fue el famoso y estrafalario Museo Guggenheim de Bilbao.
Un gran museo de arte contemporáneo que llama muchísimo la atención por el innovador edificio en el que se emplaza. El museo fue constituido por formas curvilíneas y retorcidas, recubiertas de piedra caliza, cortinas de cristal y planchas de titanio. Se ubica a orillas de la ría de Bilbao, junto al “polémico” puente Príncipes de España. Abre de Martes a Domingo y el precio de la entrada va variando según las exposiciones.

Luego de intentar sacar fotos desde todos los ángulos, bajamos caminando por la calle Iparraguirre que, en su primeros metros, se encuentra llena de hoteles, restaurantes y tiendas en una zona rodeada de Palacios y cerca de Museos.
A poco de empezar la caminata nos topamos con la Iglesia De San José, ubicada en la plaza que lleva su mismo nombre. Esta parroquia construida en 1918, donde destaca su alta torre en forma de aguja, pertenece a la orden de los Agustinos.

Seguimos paseando por la misma calle hasta llegar a la famosa Alhóndiga Municipal de Bilbao. Un gran edificio construido, entre 1905 y 1909,  como almacén de vino pero que hoy cumple la función de centro de ocio y cultura.

A parte de ocupar toda una manzana fue uno de los precursores de arquitectura pública en hormigón armado. En el año 1919 sufrió un incendio y pese a su posterior restauración, estuvo clausurado por largo tiempo. Finalmente fue una vez mas restaurada como centro cívico polivalente e inaugurado el 18 de mayo de 2010.

Con los últimos rayos de sol, con un poco de frío y de camino de regreso al coche, paramos es una de las tantas cafeterías de la zona para calentarnos el cuerpo con un buen café. Y como no podía ser de otra manera, el café vino acompañado de algunos de los típicos dulces de la ciudad.

Junto a la entrada al parking se encuentra la Torre Iberdrola. Un rascacielos de 165 metros de altura que empezó a construir en marzo de 2007, finalizándose su edificación en 2011.

Un poco cansados de todo el ajetreo que traíamos desde la mañana nos fuimos al hotel a pegarnos una ducha y a descansar un ratito. Se nos complico encontrar algo económico en el centro (o cerca) por lo que para esta única y última noche del viaje reservamos habitación en el Hotel Ibis Budget, ubicado a 10 km del centro de la ciudad y por el cual pagamos 39 euros por cada habitacion doble.

Como nos pasa normalmente con los hoteles de esta cadena (Accor Hotels), las habitaciones están bien, limpias y lo suficientemente cómodas para pasar un par de noches. El único “pero” de estos hoteles es que no ofrecen WiFi gratuito, algo que creemos es un gran fallo.

Martes 3 de Diciembre, el despertador sonó por la mañana recordándonos que había llegado ese último día de viaje, la ultima mañana despertando en un hotel. Aprovechando que el vuelo era por la tarde, destinamos esta mañana a conocer el casco antiguo de Bilbao. Al asomarnos por la ventana vimos que, como despedida, la naturaleza nos había regalado otro dia soleado. 
Como el desayuno en el hotel nos pareció un poco caro y escaso, decidimos hacerlo en el centro. Nos subimos al coche, nos acercamos a la zona del ayuntamiento, metimos el coche un parking, nos “atamos” los cordones y empezamos a caminar….El Ayuntamiento de Bilbao es un edificio neoclásico que se construyo en 1892 y  se encuentra frente a la ría y el puente del Ayuntamiento.
El Casco Viejo. también conocido como “Las Siete Calles”, es el barrio más antiguo y el núcleo originario de la ciudad de Bilbao. En cada rincón de estos callejones se respira “historia” y “tradición”. En el paseo podemos encontrar, a parte de históricas tiendas y edificios, diferentes iglesias y monumentos que valen la pena visitar.

Las famosas “7 calles” que forman el casco viejo de la ciudad son: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrena. De camino al Casco Viejo nos encontramos con la Iglesia de San Nicolás. Un templo católico de estilo barroco inaugurado en 1756 que se ubica en la plaza que lleva su mismo nombre.

Ya inmersos en el caco antiguo visitamos la popular Plaza Nueva, antiguamente llamada Plaza de Fernando VII y construida entre 1829 y 1849. Esta histórica plaza albergo populares establecimientos, como la Casa de Música Dotesio,  la Escuela de Ingenieros e importantes cafeterías, cervecerías y restaurantes. Aunque en su edificio principal funciono, hasta el Julio de 1900, la Diputación de Vizcaya.

La Plaza Nueva fue cede de una gran lista de importantes fiestas. Aunque hoy parece ser un poco mas tranquila, los Domingo es un típico punto de encuentro para disfrutar de los bares, restaurantes y las ferias que se montan. 

Continuando por Calle Correo llegamos a la Catedral Basílica de Santiago, construida entre el siglo XIV y el XVI. Esta Catedral es un templo católico que desde 1949 alberga la sede de la Diócesis de Bilbao. La Catedral toma su nombre del patrón de Bilbao, el Apóstol Santiago el Mayor, en relación con el paso por la ciudad del Camino de Santiago.

Y así finalmente llegamos a las famosas “siete calles”. Fue la calle Carnicería Vieja la que nos llevo hasta el Mercado de la Ribera. Este histórico y hermoso mercado está ubicado a orillas de la ría del Nervión y ofrece una gran cantidad de puestos de comida. Venden desde pescados, carnes, frutas, verduras y embutidos hasta productos de pastelería, pastas frescas y flores.

Justo frente a este imponente mercado se encuentra la Iglesia de San Antón, un templo católico de estilo gótico de finales del siglo XV. Su historia y ubicación, a orillas de la Ría de Bilbao, junto al puente del mismo nombre, el Mercado de la Ribera y el viejo Ayuntamiento, en pleno Casco Viejo, le convierten en el más popular templo bilbaíno, hasta el punto de que aparece retratado en el escudo de la villa. 

Volvimos a “perdernos” por las siete calles hasta que pasamos por la Iglesia de los Santos Juanes, una pequeña parroquia de estilo barroco, construida en el siglo XVII. En su puerta se estaba celebrando una especia de mercadillo… un poco cutre la verdad!

Luego de esta interesante visita por el casco antiguo de la ciudad, emprendimos camino de regreso al coche para aprovechar el resto de las horas que nos quedaban para seguir paseando. En el trayecto nos desviamos para pasar por el Teatro Arriaga,  un edificio neobarroco de finales del siglo XIX, inaugurado en mayo de 1890. Es uno de los principales teatro bilbainos y también de los edificios más notables de la villa. 

Justo frente a este teatro se encuentra la estación Bilbao-Concordia, también conocida como estación de Santander. Lo interesante de esta estación es su singular edificio de estilo modernista construido en 1902. Junto a su destacada fachada, y al teatro Arriaga, es considerado como uno de los patrimonios más genuinos del Bilbao.

Una vez subidos al coche y en dirección a la última para del día, y por ende del viaje, nos desplazamos los 14 km que nos separaban de la localidad de Portugalete, donde queríamos visitar el famosos Puente Colgante.

También conocido como Puente de Vizcaya o de Portugalete es un transbordador de peaje, concebido, diseñado y construido por la iniciativa privada entre 1887 y 1893. La idea principal era la de unir los dos márgenes de la ría del Nervión, es decir, la villa de Portugalete con el barrio de Las Arenas, sin entorpecer la navegación.
El Puente Vizcaya es el primer puente colgante con vehículo transbordador del mundo. Como tal es, asimismo, padre de una saga de más de veinte puentes similares que proliferaron por Europa, África y América durante el primer tercio el siglo XIX. Todavía hoy, nueve de sus descendientes se mantienen en pie, aunque muchos no funcionan.

Gracias a las inversiones realizadas y a la iniciativa privada, el 13 de Julio de 2006 el Comité Mundial de la UNESCO declaro al Puente Vizcaya Patrimonio Mundial basándose en que el Puente combina perfectamente belleza, estética y funcionalidad.

No nos queríamos perder la oportunidad de subirnos a la “barquilla”, así que hicimos la correspondiente fila y en cuanto llego el transbordador nos subimos. Una vez dentro pasa la persona encargada de cobrar una tarifa realmente irrisoria. Solo €1,35 por el coche y €0,35 por cada uno de los integrantes!! Esta bien que el “viaje” es corto pero así y todo nos pareció muy barato!!

Y así se acabo nuestro excelente viaje por el norte de España. Con días de sol, algunos nublados, bastante fríos pero por suerte muy pocos con lluvia. Una nueva experiencia de hacer parte del viaje en familia por primera vez y la satisfacción de finalmente haber visitado este rincón (el norte) del país del que tantas veces nos habían hablado y recomendado. Ese rincón que quizás no es tan publicitado como lo es el sur, Barcelona, Madrid o Mallorca pero que tiene unos lugares realmente increíbles que, como ya dijimos, nos encantaron.

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