La travesía comenzó el mismísimo 24 de Diciembre a las 5 AM en Palma de Mallorca. Con el sonar del despertador comenzaba el que seria uno de los viajes mas largos que hayamos hecho… Por delante teníamos mas de 36 hs hasta llegar a destino. teníamos un Palma – Barcelona con Ryan Air y un entretenido Barcelona – Frankfurt – Beijing – Manila con Air China (526€)

Si…si prestaron atención a las fechas se habrán dado cuenta que pasamos la navidad en el avión!! Es verdad que no había mucho ambiente navideño y mas teniendo en cuenta que volábamos a China con la aerolínea China donde justamente no celebran la navidad, pero fue una experiencia divertida… Algo nuevo para nuestro currículum viajero!

Llegamos a Manila (ciudad de la que hablaremos al final del viaje), a la 1AM del sábado 26 de Diciembre. Aun nos quedaba un trayecto por hacer pero ya estábamos oficialmente en Filipinas!!!

Manila es la capital de la República de Filipinas. Un archipiélago formado por nada menos que 7107 islas, situado sobre el Océano Pacifico en el Sudeste Asiático. Estas islas se encuentran geográficamente divididas en tres grupos: la isla de Luzón, el grupo de las Visayas y la isla de Mindanao.

Cuenta con una población de mas de 100 millones de habitantes y las lenguas oficiales son el Inglés y el Filipino (lengua basada en el Tagalo). Un dato a destacar es que Filipinas es el único país asiático con influencia hispánica, herencia de los tiempos de la colonización española allá por el año 1565. Prueba de ello es que su lengua cuenta con más de 3500 palabras en español.

Volviendo al relato… Antes de llegar buscamos algún alojamiento donde pasar la noche. Nuestro paso por la capital de filipinas seria fugaz ya que el mismo día 26 continuaríamos el viaje rumbo a Kalibo… Manila la dejamos para el final. Lo que nos sorprendió es que no encontrábamos ni hoteles no hostels baratos (mas o menos decentes) por lo que terminamos reservando una habitación doble, con aire y desayuno (1300Pesos Filipinos = 26€) en el Isabelle Garden Hotel. Finalmente nos decidimos por este hotel, sobre todo, por la cercanía al aeropuerto y por que ofrecían el servicio de recogida gratuita.

Como decíamos, llegamos a Manila a la 1 am y tal como habíamos arreglado fuera nos esperaba el conductor de la van con un cartel con nuestro nombre. El hotel queda a escasos 6 o 7 km de distancia por lo que en un abrir y cerrar de ojos ya habíamos llegado.

Check in y a descansar!!!! La habitación era un mini mini mini estudio pero estaba bastante bien, no nos vamos a poner exquisitos en nuestro primer día en Filipinas!!! Ya habíamos estado en el sudeste asiático y sabemos como son las cosas!

Ducha, aire acondicionado y a la cama!! Por fin!! Para todo esto eran mas de las 2 am y llevábamos mas de 36 horas paseándonos por el mundo!!!

Pero fue acostarnos y darnos cuenta que algo andaba mal… Y es que lo malo de este alojamiento es que la cama esta cerca del techo y el aire a ras del suelo. No somos científicos pero creemos entender que el calor tiende a subir mientras que el frío a bajar no??? Resultado… No dormimos nada!! A pesar del cansancio y por culpa del jetlag y del calor fue realmente imposible pegar un ojo!! Para colmo cuando estábamos medio entre-dormidos salio el sol, bueno en realidad no salio, sino que entró en nuestra habitación subiendo la temperatura aun mas!!

Así que poco después de las 8 am ya estábamos en la “cafetería” (por llamarlo de alguna manera) donde servían el desayuno. Nos toco esperar un rato porque solo tienen 5 mesas. Terminamos de desayunar y nuestra idea inicial de dormir otro rato hasta las 12 (que era la hora del check out) tenia cierto “aroma” a una hermosa utopía. Con la ilusión de que un milagro hubiera refrescado la habitación subimos en el ascensor… Con tan solo abrir la puerta nos dimos cuenta que el milagro no se había hecho presente por lo que tardamos 1 minuto en recoger todo y salir disparados de ahí.

Mochila a cuesta, taxi (300 pesos / 6€ = un robo) y en unos 20 minutos ya estábamos en la terminal 3 del aeropuerto de Manila. Una vez despachadas las mochilas y habiendo leído que en el aeropuerto se podía conseguir el mejor cambio aprovechamos para cambiar los euros. Finalmente nos dieron 49,90 PHP (Pesos Filipinos) por cada €.

El vuelo Manila – Kalibo lo hicimos con la empresa Cebu Pacific (69€) una de las aerolíneas mas baratas de país. El vuelo estaba programado para las 16hs pero se retraso mas de 2 hs y lo que mas nos preocupaba era que desde Kalibo aun teníamos un viaje en van y el ultimo barco a Boracay salia a las 22hs. Por suerte el vuelo duró solo 45 min y el aeropuerto de Kalibo es mínimo así que las mochilas salieron rápido…. No mas salir hay varios que te ofrecen el servicio hasta Caticlan (puerto para cruzar a Boracay), la van cuesta 200 php y el barco de día 25 php (0,50€) y de noche 30 p (0,60€). A nosotros nos cobraron todo junto por 250 Pesos (5€)… no teníamos muchas mas opciones! Justamente con nosotros dos se completo una van así que salimos casi enseguida. La van era bastante incomoda pero por suerte había poco trafico y llegamos a horario al puerto, acá tuvimos que pagar tasas correspondientes: 75 php (1,50€) del puerto y 100 php (2€) por ingresar a la isla. Nos dirigimos a la barca y en menos de 10 minutos ya estábamos en Boracay, solo nos apartaba de un merecido y anhelado descanso un triciclo (motos “tuneadas” a las que le añaden un especie de “sidecar” para llevar pasajeros) que por unos innegociables 150 php (3€)  y después de casi 20 min nos dejo en nuestro alojamiento.

Boracay, que cuenta con unos 20.000 habitantes, es una isla tropical ubicada en la región de las Visayas Occidentales. Es una de las islas mas turísticas del país sobretodo porque cuenta con White Beach, una playa de arena blanca y aguas transparentes considerada como una de las mejores del mundo.

La zona de White Beach esta dividida en “estaciones”. La “Station 1” seria la zona mas cara y un poco mas tranquila. La “Station 2” es la zona mas “concurrida” y donde mas “fiesta” hay. Encontraras una gran variedad de alojamientos de todos los precios, mucha gente, muchos restaurantes, cafeterías y tiendas y mucho ambiente durante la noche. Y por ultimo, la “Station 3”, es la zona mas “vieja” y supuestamente la mas barata de Boracay.

De Boracay habíamos escuchado y leído infinidad de cosas: “no te lo podes perder”, “es la mejor playa del mundo”, “ni vayas”, “no vale la pena”, “parece Phuket”, “es la Ibiza filipina”, etc etc etc… Aunque bien sabíamos que iba a estar abarrotado de gente y que seria un lugar hiper mega turístico, de esos que mucho no nos gustan, el hecho de haber sido declarada una de las mejores playas del mundo nos ayudo a que decidiéramos darle una oportunidad.

Ya en el aeropuerto de Manila esperando a nuestro retrasado avión, y teniendo en cuenta que llegaríamos ya de noche buscamos por Internet algún alojamiento al menos para la primera noche. El problema principal es la fecha en la que estamos viajando!!! Son navidades y no solo los precio se disparan considerablemente sino que muchos de los alojamientos no tienen habitaciones disponibles!!! Comparábamos los precios de los alojamientos que recomendaban en otros blogs de viajes y en varios de ellos los precios eran casi el doble.

Finalmente y después de tanto buscar terminamos reservando vía Air bnb una habitación en el Lanterna Bamboo Cottage. Pagamos 24€ por una habitación doble con ventilador, mosquitera, mini nevera y baño compartido (las primeras dos noches las pagamos por la web y las otras tres directamente a la dueña, con lo que pagamos luego 1200 pesos por noche, ahorrándonos las tasas de Air bnb). El lugar cuenta con un espacio comun tipo “chillout” y una pequeña cocina, sirven desayunos por unos 120 pesos mas o menos y tienen bar. 

El alojamiento es muy lindo la verdad, rustico pero limpio. Lo llevan adelante sus dueños Gladys y Luigi, ambos son muy simpáticos y atentos lo que hace que haya muy buen ambiente. Estaba cerca de Bolabog Beach apartada del ruido, lo que correspondería a la Station 2.

El día que llegamos poco pudimos hacer… simplemente cenar algo y a la cama.

Día 27 de Diciembre… casi 3 días después de haber salido desde Mallorca comenzaba el que seria nuestro primer día oficial del viaje!!!!! Desayunamos y salimos directo a la playa. Obviamente que el primer destino iba a ser White Beach que, como ya dijimos, fue declarada una de las mejores playas del mundo.

Recorrimos los escasos 6 o 7 minutos hasta la playa y ni bien llegamos nos impacto la cantidad de gente y barcos que había!!! Eso si… La playa es increíble!!! Arena blanca y agua transparente es una combinación mágica!!!! En busca de un poquito de paz nos alejamos hasta la estación 1 donde parecía haber menos gente y nada de barcos.

Encontramos un poco de sombra bajo una palmera y a disfrutar de nuestro primer baño en aguas cristalinas!! En esta parte de la playa realmente se puede tener un espacio para tomar sol, sin verse pisoteado por otros turistas, de hecho vale mucho la pena caminar los 10 min que requiere llegar a la parte norte de la playa para poder encontrar estos paisajes mas desolados de gente y barcas.

Después de un buen rato de relax y de continuos chapuzones levantamos campamento y deshicimos el camino para visitar la zona mas comercial de Boracay y de paso buscar un sitio donde comer.

Paralelo al mar hay un paseo totalmente repleto de tiendas, chinos, cafeterías, chinos, restaurantes, chinos, alojamientos, chinos, vendedores ambulantes, chinos, masajistas, chinos extraterrestres, chinos, turistas, turistas chinos y algún que otro chino también!!! jajajja Boracay es para los chinos lo que Mallorca para los Alemanes!!!!

Después de pasar nuestras primeras horas en Boracay creemos que hicimos bien en venir primero a esta mega turística isla. Ya que por mas que estuviese lleno de gente y los precios sean super altos para ser el sudeste asiático, cualquier cosa iba a ser mejor que estar trabajando y viviendo el semi invierno español, o no???? A parte recién llegados a uno no le importa repetir una y otra vez “no thanks” a la infinita cantidad de vendedores ambulantes, de paseos acuáticos, etc etc que te abordan cada dos metros.

Después de 1534 “no thanks” llegamos, ya en la estación 2, al D’Mall, el centro comercial del que tanto habíamos escuchado y leído…. Mas que un centro comercial es un simple paseo comercial al aire libre con mas restaurantes, cafeterías y tiendas (y chinos!!).

Acalorados y con hambre nos sentamos en uno de los tantos mini restaurantes del centro comercial. Un buen rato después y con el estomago “medio” lleno (los platos no eran para nada abundantes) seguimos paseando en dirección a la estación 3 y con el “no thanks” como bandera de guerra llegamos muy acalorados casi al final de la estación. Dejamos las cosas, nos dimos un merecido chapuzón y completamos la tarde con un refrescante zumo de frutas.

Comenzamos el largo camino de regreso a la estación 1 donde buscamos algún hueco entre la cantidad de gente que había esperando, como nosotros, por ver el atardecer. Otro de los puntos fuertes de esta isla! Después de unos 20 minutos andando y de unos 1200 “no thanks” esta vez a los repetidos ofrecimientos de “sunset sailing”, nos tiramos en el pareo hasta que se hicieron cerca de las 18hs… El atardecer? Increíble!!!

El 28 nos levantamos un poco mas tarde de lo previsto. Toda la culpa la tuvo una intensa lluvia nocturna que nos despertó y desvelo cerca de las 2 de la mañana.

Desayuno y viendo que el día estaba nublado y ventoso decidimos visitar la playa Bolabog. Esta a escasos 3 minutos del hotel en el lado este de la isla. Esta playa no es ideal para el baño pero si para practicar kitesurf o windsurf. El viento suele decir presente de este lado de la isla por lo que sus orillas están custodiadas por varios alojamientos, bares y escuelas de kitesurf.

Caminamos la playa de punta a punta aprovechando a sacar algunas fotos. De regreso nos sentamos en la terracita de un bar a tomar otro típico zumo y para observas las acrobacias de los avanzados.

Cuando el hambre comenzó a golpear la puerta regresamos a la zona de white beach, parada en un puestito mediante para comer algo, a disfrutar una vez mas del sol y de sus tranquilas y cristalinas aguas. Chapuzón, descanso y al siguiente destino del día: Diniwid Beach… una pequeña playa también de arena blanca y aguas transparentes “vecina” de la White Beach pero mucho mas tranquila que esta. Para llegar hay que dirigirse al final de la estación 1 desde donde parte un caminito (de no mas de 5 minutos) que nos lleva hasta la playa.

La idea era no solo conocer una nueva playa sino también disfrutar del atardecer desde otro lugar… Una imagen vale mas que mil palabras…

Aunque ya habíamos caminado bastante durante todo el día preferimos regresar al hotel por la carretera en lugar de hacerlo por la playa. Así podríamos ver otra parte de la isla! Buena idea eh!!! Jajaja la madre que lo pario!! El paseito se hizo una larga caminata de mas de una hora!!

Al poco de salir de la playa encontramos uno de los tantos puestitos de barbacoas que vendían pinchos de cerdo y salchichas! 1 de cada please!! La salchicha era de “anda-a-saber-de-carne-de-que-bicho-estaba-hecha” y ambos pinchos picaban un poco pero la verdad que estaban bien buenos! El interminable paseo transcurrió entre zonas pobladas, zonas algo iluminadas y zonas que no había ni una misera luz ni tampoco una vereda por donde caminar. La única luz que se veía era la de los triciclos y motos que pasaban por ahí…

De camino al hotel compramos algo para picar ya que habíamos decidido NO volver a salir del hotel esa noche…

El día 29 comenzó con un tranquilo desayuno en el hotel, una visita al mercadito de la calle principal para comprar provisiones y paramos un triciclo de los cientos que circulan por toda la isla. El destino elegido del día era Puka Beach…

El triciclo privado te cobra 150 pesos (3€),  decimos privado porque si pagas un poco menos compartís el triciclo con 5 personas mas (Filipinos en realidad, porque 7 occidentales no entran ni de casualidad) por lo que va parando para que se suba y baje gente. El viaje son 20 min.

Situado en la parte más al norte de la isla, Puka Beach es más tranquila que White Beach y mucho menos desarrollada, acá realmente podes sentir la tranquilidad de estar casi solo en la playa. El paisaje es impagable, el oleaje hace que el baño se dificulte un poco, aunque eso si lo comparamos con las tranquilas aguas del Mediterráneo, pero para quienes nacimos en Mar del Plata este mar con oleaje no es novedoso ni imposibilita el baño.

La arena de la playa es mas gruesa, debido a que son todas pequeñas conchas. Hay un par de lugares para comer, los locales vienen a ofrecerte sus menús, pero la verdad que los valores superan ampliamente las caras tarifas de White Beach. Por lo que (y sabiendo esto) nos arreglamos con una lata de atún y unos snacks que habíamos compramos previamente… vale la pena llevarse la vianda. No alejamos a uno de los extremos de la playa donde literalmente no había nadie!!!

De camino se acercan muchos locales que con una sonrisa repiten una y otra vez “Yes sir, yes ma’am, morning, sunbed??” ofreciendo tumbones y sombrillas a cambio de que tomes o comas algo en sus chiringuitos. “No thanks” unas cuantas veces y listo! También pasan algunos vendedores ambulantes vendiendo pulseras y collares que hacen con las perlas y las conchas típicas de la zona, paciencia y “no thanks”, aunque siempre alguna cosita se compra…jejeje.

Sobre las 16 PM pegamos la vuelta para llegar con tiempo a ver una vez mas el atardecer en white beach. Justo a la salida de la playa hay una “trycicle waiting area” donde un especie de cuida coches organizaba el cotarro y en un par de minutos, habiéndonos preguntado donde íbamos, apareció un triciclo que por el mismo precio 150 pesos (3€) nos trajo de regreso al hotel.

Una breve parada y a recorrer los 7 minutos que no separaban de la playa… 7 que se transformaron en 20 porque se nos antojo tomar un zumo de fruta y por culpa de “Murphy” no encontrábamos ningún puesto , y cuando lo encontrábamos o pedían una fortuna o no tenían piña… Cuando finalmente dimos con el puesto adecuado, compramos un par de zumos y nos acercamos a la orilla para disfrutar de un nuevo atardecer…

Vuelta al hotel, ducha y regresamos a la playa para ver el ambiente nocturno (ojo! No veas que trasnochadores eh? Recién eran las 20hs jajajjajja), sacar algunas fotos y de paso “intentar ” comer en un bar que recomendaban en mas de un blog de viajes… Decimos “intentar” porque desistimos de la idea cuando al llegar vimos que a parte de estar totalmente lleno había varias familias esperando fuera… Cambio de planes, picamos cualquier tontería y volvimos al hotel. La Esta noche nos dimos cuenta que la playa esta mas llena de gente después del atardecer que durante el día, debido a que los locales salen a pasear y los niños a jugar a estas horas. Curioso no?

El día 30 nos despertó con la única ultima intención de disfrutar de la playa por ultima vez, esta vez no dirigimos directamente a la tranquilidad del final de la estacion 1. Para el almuerzo estábamos un poco vagos y elegimos uno de los tantos bares de la zona para caminar lo menos posible, con precios razonables (dentro de todo) pero lindo lugar.

Sol, chapuzones varios, mas sol, y atardecer nuevamente… esto si que es vida!!! Los atardeceres, uno mas lindo que el otro! Es increíble que un mismo lugar pueda darte tantos paisajes diferentes. 

Felices de este primer paso por Filipinas, nos fuimos a dormir para continuar viaje la mañana siguiente. Tocaba deshacer el camino hasta Kalibo para tomar el vuelo que nos llevaría a Cebú.

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GALERIA BORACAY