El dia 7 de Junio nos levantamos sobre las 8am para intentar desayunar lo más temprano posible y salir tranquilos desde Marrakech hacia Ouzoud para visitar las famosas cascadas. Entre que pedimos el desayuno, lo prepararon y lo tomamos paso más de 1 hora así que recién sobre las 9:30 estábamos subidos al coche para comenzar la aventura.

Para el resto de días en Marruecos alquilamos un coche en la empresa local Trocadero, la cual recomendaban en varios foros y blogs de viajes. El presupuesto que nos hicieron fue de €25 por dia por un coche pequeño (tipo Fiat Punto, Ford Fiesta…) gasolina con seguro a todo riesgo sin ningún tipo de franquicia. Y arreglamos que nos entregarían el coche en el hotel y que lo devolveríamos en el aeropuerto de Marrakech el ultimo dia.

Aunque habíamos quedado para el dia 7 a la mañana, muy amablemente los chicos de Trocadero nos habian traido el coche la tarde anterior y nos lo habían aparcado en un parking privado para que podamos arrancar nuestros viaje lo más temprano posible. Así que pagamos los 20 Dhs del parking y lo primero que hicimos fue repostar ya que el coche estaba vacío. Una vez completada la primer misión y con el gps programado salimos de la medina en busca de la carretera número 210 destino Ouzoud.

El viaje de 158 kms nos llevó unas 3 hs conduciendo muuuuuuuuy tranquilos y respetando los límites de velocidad ya que según leímos en varios blogs y foros, el turista es presa fácil para los policías. Durante el viaje atravesamos infinidad de pueblos que realmente parecieran haberse quedado parados en el tiempo.

RuatOuzoudLas cascadas del Ouzoud están ubicadas en el pequeño pueblo de Tanaghmeil. Emplazadas en la cordillera del Atlas y con una altura de 110 mts, son las cataratas más grandes del norte de África y las mas lindas del país.

Normalmente los turistas suelen visitar las cascadas en una excursión organizada de 1 dia desde Marrakech que ronda los €30 – €35 por persona o bien contratando un taxi privado que cuesta entre €80 y €100. Nosotros, aunque en más de un blog o web no recomendaban mucho la opción de conducir por Marruecos, tenemos amigos que sí lo hicieron y eso fue suficiente para decidirnos.

La noche anterior, viendo que no había muchas opciones de alojamiento, decidimos reservar una habitacion en el «Hotel de France«. Lo hicimos así para perder el menor tiempo posible, porque se encuentra cerca de las cascadas, porque tiene parking para el coche y porque nos seducía la idea de disfrutar de la piscina una vez visitadas las cascadas.

Pagamos €23 por una habitacion doble con baño compartido, AC y desayuno. Aunque tuvomos suerte y finalmente nos dieron una con baño privado por el mismo precio. Si bien la colorida habitación estaba bastante presentable, la sorpresa mayor fue que nos encontramos con un hotel bastante abandonado, algunos rincones incluso medio en ruinas, algo descuidado y encima la piscina NO TENÍA agua!!! Sin más tiempo que perder, dejamos las cosas y nos fuimos directamente a las cascadas. Uno de los chicos del hotel nos indicó el camino así que recorrimos la calle hasta su final donde comienza un sendero asfaltado que se adentra entre la vegetación. A los pocos minutos llegamos a una bifurcación donde no sabíamos para donde tirar. Un hombre nos indicó que debíamos ir hacia la derecha dejando el sendero y adentrándonos en el bosque. No nos fiamos mucho pero al ver un grupo de asiáticos que bajaban en esa dirección con un guía decidimos probar suerte.El camino entre el bosque y en bajada fue un poco lío porque no está para nada indiciado y en más de una ocasión nos tocó deshacer los pasos que habíamos hecho para probar otro sendero que se abría paso entre los árboles. El ruido de gente y del agua nos indicaba que tan mal no íbamos… Después de unos cuantos minutos y sudados del intenso calor finalmente llegamos a unos piletones con mini cascadas donde la gente aprovecha para tomar algo en los distintos bares de la zona y para refrescarse en sus aguas. Bien… Objetivo 1 cumplido. Ahora tocaba seguir el sendero contracorriente para poder ver por fin las famosas cascadas. Con muchísimo calor y sudando la gota gorda paramos de camino en uno de los tantos rudimentarios restaurantes para sentarnos en la sombra y tomar algo fresquito (fresquito es una forma de decir pero bueno…)

Siguiendo los senderos y con la ayuda de algún lugareño llegamos a un nuevo piletón y posteriormente a un restaurante donde nos invitaron a pasar para sacar fotos ya que aseguraban tener «las mejores vistas». Pasamos a ver que tal y no se si tenian las mejores pero de verdad que las cascadas se veían bastante bien. Tomamos unas cuantas fotos y aprovechamos para comer algo.CascadasLos precios son obviamente un poco más elevados que en el pueblo y encima y la espera se hizo bastante larga… Demoraron casi una hora en traernos la comida y eso que éramos los únicos clientes y que tampoco habíamos pedido ningún plato muy elaborado!! Jajjaja Esto nos hace recordar al sudeste asiático! Paciencia…

Para cantar «bingo en la sala», se hicieron un poco los vivos trayendo e intentando cobrar cosas que no habíamos pedido y cobrando cosas que supuestamente venían con el plato que habíamos pedido. Un intercambio de palabras firmes y devolviendo esas cosas que no habíamos pedido fue suficiente para por fin sentarnos a comer tranquilos.

Después del almuerzo y con bastante calor en el cuerpo volvimos al sendero para recorrer los últimos metros y por fin llegar hasta la base de la cascada.«Atracados» en la orilla encontramos unos rudimentarios «botes» (por llamarlos de alguna manera) que ofrecen paseos por la base de la cascada. Nosotros nos dedicamos a hacer algunas fotos y, aprovechando la fresquita briza que salpicaba la caída del agua, nos sentamos en una de las rocas a descansar.

Dando por finalizado el paseo, nos refrescamos la cabeza con el agua de uno de los piletones antes de comenzar con la peor parte de la visita… Subir los 100000 escalones que nos devolverían al pueblo.Tal y como habiamos leido tooooooda la interminable subida estaba plagada de puestitos y restaurantes. No sabemos si porque eran las 16 hs, el inicio del Ramadán o una perfecta combinación de las dos, pero la mayoría estaban cerrados y los que estaban abiertos apenas nos dieron bola!!! Gracias a ello no tuvimos que sufrir el agobio de la persecución de los vendedores ni de los guías que te atacan en cuanto llegas a las cascadas.

Hiper acalorados llegamos a un imperdible mirador ubicado estratégicamente junto a la cascada. A parte de las magnificas vistas, este mirador nos regaló un hermoso arco iris.Ahora sí, unos cuantos escalones más y llegamos por fin al pueblo! Compramos un agua (bastante fría para ser Marruecos) y emprendimos, pregunta mediante, el camino de regreso al hotel. Siguiendo las indicaciones nos adentramos en un sendero que nos llevó a rodear la cascada por arriba y terminando justamente en el punto donde nosotros nos desviamos hacia el bosque en lugar de seguir el camino asfaltado.

Habiendo finalizado el paseo y haciendo una evaluación final creemos que fue más que acertado haberlo hecho así. Comenzando por los piletones para terminar a los pies de la cascada hizo que fueramos de lo más «normal» a lo mas «lindo» de la visita, a parte de haber evitado el agobio de los vendedores y guías que suelen «pescar» a sus clientes al comienzo de las escaleras.

Recorrimos las pocas calles hasta el hotel bajo un sol abrasador, y fue en ese preciso momento donde hubiéramos deseado que la piscina tuviese agua para poder refrescarnos…. En cambio una ducha y el ac fueron nuestros aliados para recuperar la temperatura corporal.Luego de un rato de descanso y antes que se hiciera completamente de noche salimos en busca de algun sitio para comer. Misión imposible de cumplir ya que estaba literalmente TODO (aunque las opciones tampoco abundaban) cerrado. Imaginamos que era por el Ramadán ya que los locales estaban todos en la calle preparando la comida y deseosos de que llegue la «hora» de comer.

Viendo lo complicado de la situación terminamos comprando una bolsa de patatas, un zumo y una botella de agua… Menuda cena!!! jajajaja. Regresamos al hotel y nos sentamos en el jardín a tomarnos el zumo fresquito y sin mucho más para hacer nos fuimos a la habitación.

La noche fue un tanto complicada ya que no pudimos conciliar muy bien el sueño… ¿Porque? Por el aire no tenía mando por lo que no podíamos modificar la temperatura y lo único que se podía hacer era enchufarlo y desenchufarlo. El problema era que una vez encendido hacía mucho frío y apagado un calor terrible. No había punto medio por lo que nos pasamos la noche enchufando y desenchufando el maldito aparato.

Como teníamos unos cuantos kms por delante, el dia 8 nos levantamos bien tempranito, desayunamos en el jardín del hotel y después de despedirnos de los chicos que llevan el hotel salimos rumbo a la próxima parada…¿Que si valio la pena la visita? Creemos que sí! Si bien no son las cascadas más impresionantes del mundo (lamentablemente después de haber visitado las Cataratas del Iguazú ya nada será igual…), el salto de agua, el entorno y el paseo cuasi virgen entre tanta vegetación hacen que recomendamos esta visita a todo aquel que visita Marruecos.

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GALERIA OUZOUD