La mañana del 29 de octubre nos sorprendió con truenos sobre las 8hs. Con un instantáneo salto salimos de la carpa, la desarmamos, metimos todo en la mochila y en 15 minutos estábamos despidiéndonos de la dueña de casa y camino a la estación terminal de San Ignacio con el fin de viajar hasta las Cataratas de Iguazú. Algunas horas de espera allí se vieron acompañadas por unos mates calentitos y una lluvia incesante.

Sobre las 12hs el colectivo de la empresa Horianski llegaba a San Ignacio con destino Puerto Iguazú (70 pesos ida y vuelta con regreso a Posadas). Tras un conflictivo camino llenos de camiones y con el agravante de la lluvia llegamos con un poco de retraso a la estación de Puerto Iguazú sobre las 18hs. 

Allí estábamos, sentados en un banco deliberando si ir al camping que teníamos visto o no! El tema era que la lluvia no paraba… al contrario, cada vez llovía más!! Las casualidades no existen asique lo siguiente es obra del destino… un chico nos ofreció una super oferta para un hostel debido a que el sábado hacían una fiesta de Halloween y el hostel estaba medio vacío!!! Asique con una promo de 2×1 nos tomamos el colectivo amarillo de la empresa el Practico (1,75 pesos) y nos bajamos en la mismísima puerta del hostel. Era tarde así que no dio para más que para cenar algo e ir a dormir.Puerto IguazuEl segundo día el clima no aflojó nada… aun llovía. Pero decidimos no “abatatarnos” y ya que llevábamos campera impermeable, pantalones impermeables y un cubre-mochila también impermeable, nos fuimos muy motivados a las Cataratas!!! La misma línea amarilla que nos llevó hasta el hostel llega al Parque, pero con otra tarifa (7,50 pesos por trayecto). Pagamos 25 pesos la entrada por ser Argentinos.

Con mapa en mano y una pequeña llovizna iniciamos la visita por la tierra de los tucanes y las mariposas que derrochan colores, el último de los refugios del yaguareté, el lugar perfecto para internarse en la majestuosidad de la selva subtropical: El Parque Nacional Iguazú.Parque CataratasTomamos el sendero verde hasta el circuito inferior y fue al comienzo de este que el tiempo nos dio una tregua y la lluvia cesó. Pudimos así admirar la vegetación del parque caminando a través de unas pasarelas estratégicamente ubicadas con infinidad de vistas a los saltos desde abajo. Vimos así los saltos Alvar Nunez, Chico y Dos Hermanas, hasta llegar al magnífico salto Bossetti. En este último, hicimos el primer contacto directo con el agua de las cataratas.

Salto Dos Hermanas

 

Empezó a llover de nuevo pero no sabíamos si el agua que nos mojaba era la procedente del cielo o la que teníamos justo encima nuestro… las del salto Bossetti.

Una vez finalizada la sesión de fotos y el circuito inferior, nos adentramos en las pasarelas del circuito superior donde pudimos ver el nacimiento de los saltos que ya habíamos visto desde abajo.

No hay adjetivos para calificar la belleza desplegada en el inmenso paisaje natural, vegetación con más de 2000 tonalidades de verde, rocas de más de miles de años y distancias incalculables entre unos saltos y otros que se unían al caer en el Río Iguazú Inferior. Se observa desde cualquiera de los dos circuitos la Isla San Martín, a la cual no pudimos acceder debido a la gran creciente del río.Ahora le tocaba el turno a la cereza del postre. El tren ecológico nos llevó a la estación garganta. El sonido del agua al caer se empezaba a percibir varios metros antes de salir al encuentro del salto, la emoción recorría nuestros cuerpos y una pizca de adrenalina nos invadía… Después de transitar las correspondientes pasarelas llegamos. La vimos, era ella, la intersección de un gran número de saltos: la Garganta del Diablo. Allí se transmite una belleza y energía indescriptible en una mezcla impresionante de vista, sonido y emoción. El agua salpica al caer y ya nada más importa, pasas de ser un ser superior en el planeta a un simple punto en el medio de las revoltosas aguas en acción, donde una fuerza insuperable es capaz de arrastrar con todo a su paso. Con una nueva sensación en el alma, nos volvíamos al hostel a descansar.

La mañana siguiente nos regaló un sol que rajaba la tierra. Nos fuimos al Parque, valía la pena volver a recorrerlo y maravillarnos con  el paisaje diferente bajo el azul del cielo. Esta vez empezamos la caminata por el sendero Macuco, donde un recorrido de 3,5km nos permitió observar infinidad de coloridas mariposas, una vegetación exuberante y una manada de monos cai (o capuchino) que desde la copa de los árboles hacían malabares, semejantes a una danza, para acceder a recónditos lugar en busca de comida.

Caminando por el sendero al compás del canto de los pájaros vimos al rey del aire, el Tucán Grande, al que casi le hacemos una foto… ya que cuando teníamos un enfoque perfecto… voló!!!

Mas adelante, luego de saltar un árbol caído, esquivar hormigas gigantes y hacerle frente a miles de mosquitos, estábamos en el salto Arrachea. Este se presenta solitario, con una caída poco espectacular, pero sí una maravillosa combinación de vegetación, rocas y sonidos que hacen del sitio un lugar imperdible.En el camino de vuelta nos dimos cuenta que no estábamos tan solos (y no nos referíamos a una parejita que venía con nosotros) sino a una divertida ardillita que salto desde un árbol justo delante de Lau, peinándole el flequillo!!! y más adelante una serpiente coral (roja, blanca y negra) cruzó por la pasarela de madera sin respetar las señales de tránsito.Volvimos al parque con el objetivo de regresar a los saltos para tomar mejores fotos y con la intención de hacer la aventura náutica.El paseo náutico consta de un paseo por el río Iguazú inferior con Bautismo en las aguas de las cataratas!!! Asique luego de repetir algunas fotos y de maravillarnos con el arco iris que se había formado, nos embarcamos en la aventura (110 pesos). Fue algo increíble, pero para que describir con palabras lo que pueden ver con sus propio ojos. El video que adjuntamos habla por sí solo.

Acá va el video!!!

Con la cámara llena de nuevas fotos, con las pupilas enriquecidas con el entorno natural y el corazón contento nos anotamos en otra aventura, pero esta vez fuera del área del parque de las cataratas.

Un guía llamado Luis nos interno en el corazón de la selva subtropical para darnos una lección de biología. Admiramos así especies de plantas, árboles, pájaros e insectos de la zona. Vimos otro tucán.. al que si le pudimos hacer fotos y descubrimos las huellas de un puma impresas en la tierra.Viajamos en una camioneta 4×4 con techo desmontable, recorrimos mas de 12km de selva, realizamos paradas interpretativas y descendimos para observar árboles de la era de los dinosaurios (helechos arborescentes).

La excursión duró más de dos horas (180 pesos), el grupo de nueve estaba formado por dos mexicanas muy graciosas, una pareja de San Pedro, nosotros tres y unos compañeros de bromas y risas de la ciudad de la Plata: Albertina y Gastón alias Tarzán, quien dejó atónito al grupo por sus habilidades con las lianas.Podríamos así decir que el día salió redondo. Ya era hora de volver a buscar las mochilas, una ducha e ir a la terminal. Dábamos por finalizado nuestro encuentro con una de las maravillas del mundo: las Cataratas de Iguazú.

Acá el resto de las fotos

GALERIA CATARATAS DE IGUAZU