Tocaba recorrer algunos de los principales puntos de la Península del Peloponeso. Para ello utilizamos Nauplia como base para visitar también Epidauro y Micenas. Estábamos en épocas de fiestas por lo que tuvimos que aprovechar si o si el día 31 de Diciembre para visitar los sitios arqueológicos ya que el día 1 de Enero estarían todos cerrados.

Teatro de Epidauro

Como decíamos, amanecimos en Nauplia y decidimos que lo primero que visitaríamos sería la zona arqueológica de Epidauro. Esta ubicado a unos 27 kilómetros de Nauplia y para llegar nos toco cruzar una «jungla» de olivos y naranjos. En unos 30 minutos aproximadamente ya estábamos en destino. Solo nos quedaba comprar los tickets (€6 por temporada baja) y comenzar con la visita.Dentro de la Zona Arqueológica destacan el Santuario de Asclepio y, sobre todo, el fastuoso Teatro de Epidauro donde aun se realizan diferentes representaciones teatrales y conciertos.

Empezamos por el plato fuerte. Subiendo unas escaleras nos recibió el Teatro de Epidauro. Fue edificado en el siglo IV a. C. en honor al dios Dionisios, para acoger las «Asclepeia», concurso en honor del dios médico Asclepio.

Esta hazaña de la ingeniería cuenta con una acústica perfecta y con capacidad para 14000 personas. A pesar de haber sufrido varios saqueos, es el teatro mejor conservado de todo el país. Es realmente imponente y digno de ver.Bajando nuevamente las escalera y atravesando un pequeño bosque se encuentra el resto del Yacimiento de Epidauro. Un recinto bañado de ruinas entre las que destaca El Asclepeion, un santuario dedicado a Asclepio, el dios de la medicina. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1988, en la actualidad sólo se conservan algunas de sus columnas.Junto al Asclepeion se encuentra el Tholos, un edificio circular de mármol blanco con columnas del que aun no se sabe exactamente su función. En la actualidad se encuentra en pleno proceso de restauración.Y finalmente, en uno de los extremos, se puede apreciar los restos del Estadio. Construido en el siglo V a.C. ha sido restaurado a inicios de este siglo. En este estadio, de 180 metros de largo, se celebraban los juegos cada cuatro años.Para terminar la visita entramos al mini Museo Arqueológico de Epidauro, el cual ofrece una pequeña colección de estatuas y otros restos encontrados en el yacimiento. No es gran cosa la verdad.En total hemos estado poco mas de una hora para recorrer toda la zona arqueológica, siendo el Teatro, quien mas tiempo se llevo. Primera parada completada, ahora tocaba la segunda…

Micenas

Para llegar al Yacimiento Arqueológico de Micenas tuvimos que regresar casi hasta el punto de partida en Nauplia y desde ahí tomar el desvío correspondiente. El recorrido total, de unos 47 kilómetros, fue de 50 minutos. En Micenas, a parte de un enorme aparcamiento y bastante gente, nos recibieron un «batallón» de gatos callejeros. La entrada, en temporada baja, cuesta €6.

Este sitio arqueológico es de gran importancia para Grecia y lugar mencionado en numerosas historias clásicas. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999, es tan importante dentro de la historia griega que hasta un periodo recibe su nombre. Para ser mas precisos, es entre los años 1.600 y 1.100 antes de Cristo, al que se le llama «periodo micénico».

 

La única entrada a la amurallada acrópolis de Micenas se realiza a través de la famosa Puerta de los Leones, construida hacia el 1250 a. C. Mide unos 2,5 metros de altura y es probablemente lo más fotografiado de Micenas.Desde Micenas volvimos a Nauplia, nuestro punto de partida, para visitar la Fortaleza de Palamidi y el resto de la ciudad. (pueden leer el post aquí, lo dividimos en 2 para acortarlo!!)

La mañana del 1 de Enero visitamos el casco antiguo de Nauplia y sobre el medio día partimos hacia la zona de Corinto. El plan incluía acercarnos a la Antigua Corinto y al Canal de Corinto.

Antigua Corinto

El trayecto hasta la Antigua Corinto era de unos 55 kilómetros (peaje 2,55€) que nos llevó cerca de una hora completar.

Corinto (o Korinto) fue una ciudad-estado ubicada en el istmo de Corinto, la estrecha franja de tierra que une la Península del Peloponeso con la Grecia continental. Las excavaciones llevadas a cabo desde 1896 han revelado grandes partes de la ciudad antigua, la mayoría corresponden a la época romana. Entre los lugares excavados, los arqueólogos encontraron un foro romano, templos, fuentes, tiendas y hasta unas termas.

Sabíamos que el Sitio Arqueologico de Corinto estaría cerrado pero también leímos que desde fuera «algo» se podía ver. Entre las ruinas destaca el Templo de Apolo construido en el año 550 a.C., época de máximo apogeo de la ciudad.Nos quedaríamos con las ganas también de visitar el «Acrocorinto», una elevación rocosa que se utilizo como Acrópolis de la Antigua Corinto. Con una altura de 575 metros y una triple línea de fortificaciones, es una de las fortalezas medievales más importantes de Grecia… Sera para la próxima!

Si habíamos estado en la Antigua Corinto, ahora nos acercamos hasta su vecina, la «actual y moderna» Corinto, ubicada a tan solo 5 kilómetros. Simplemente íbamos buscando algún rincón, alguna playa, algún lugar verde donde comer unos bocadillos.

A ver… vamos al grano! Corinto es horrible! Las cosas como son!!! Ni moderna ni nada… es fea con ganas (por no decir «de cojones» como dicen acá en España), sucia y muy deteriorada. Abandonamos la idea y fuimos en busca del Canal de Corinto.

Canal de Corinto

El Canal de Corinto fue construido entre 1881 y 1893 y mide 6,3 kilómetros de largo y 21 metros de ancho. Esta vía de agua artificial une el golfo de Corinto con el Mar Egeo abriendo paso al transporte marítimo, lo que le ahorra a los pequeños barcos de rodear la Península del Peloponeso. Hablamos que con este canal evitan un trayecto de 400 kilómetros!!!! Casi nada!!

Desde la «hermosa» corinto elegimos llegar hasta el «Footbridge», ubicado a medio camino del canal, es uno de los puentes desde el que se obtienen unas increíbles vistas. Para llegar cruzamos el puente sumergible que se encuentra uno de los extremos del canal y al llegar nos sorprendió encontrarnos con una zona tan descuidada.

Nos recibió un inexistente «parking», mugre (pero mugre de verdad!!!), colchones, botellas, bolsas, etc, etc, etc… Sobre todo nos sorprendió porque es una zona muy turística que recibe a muchísimos viajeros… Pero bueno, todo se olvida cuando te adentras en el puente peatonal y disfrutas de las vistas!  Fotos, bocadillos y siguiendo con el paseo llegamos hasta el «Puente Viejo». Aca la cosa cambia… Hay parking de los dos lados del puente, tiendas y restaurantes. También se obtienen buenas vistas pero nos quedamos con las del puente peatonal.Como aún quedaban un par de horas de sol buscamos algún lugar cerca del mar para pasar el rato… Terminamos manejando (peaje 2,7€) hasta el pequeño pueblo costero de Pachi, ubicado cerquita del siguiente alojamiento que habíamos reservado. Pachi es un tranquilo pueblo que nos sorprendió gratamente por sus hermosas vistas.

Organizamos con los propietarios de la casita que reservamos para encontrarnos antes de lo previsto. La casita en cuestión se encuentra en el pueblo de Megara, a tan solo 4 kilómetros desde donde nos encontrábamos. Pagamos 38€ la noche y cuenta con 2 habitaciones dobles, salón-comedor grande, cocina, 1 baño, tv, wifi, parking privado y «calefacción» ¿Seguro?

Y acá empieza oooootra anécdota del viaje!!!! jajajaja  Al entrar notamos que la casa estaba completamente congelada!!!! Según el anfitrión es porque estuvo varios días deshabitada. Encima por la potencia contratada no podíamos encender muchos aparatos eléctricos a la vez. Así que sin desabrigarnos encendimos el aire acondicionado del salón al máximo e intentamos entrar en calor junto con la compañía de unos mates calentitos. Algo que nunca ocurrió pasadas un par de horas!!! Fuera de broma hacia mejor temperatura fuera que dentro de la casa!!!!

Las paredes estaban literalmente heladas y el aire acondicionado no era suficiente. Ya estábamos pensando en abandonar la casa y buscarnos algún otro apartamento u hotel donde pasar la noche. De repente, después de calentar más agua para el mate, se cortó la luz de toda la casa. Esa fue la gota que colmó el vaso… No había saltado ninguna térmica así que ya teníamos decidido marcharnos.

Avisamos a los propietarios quienes se presentaron en la casa en unos minutos. Según nos informaron, el problema era de la calle y no de la casa por lo que de momento no podían solucionarlo. Que lo sentían mucho pero que debíamos dormir en otro sitio ya que no podrían repararlo. Ofreciéndonos su ayuda y asegurándonos que nos devolverían el dinero.

Mmmmmm…Bueno, al final parece que no nos salió tan mal la jugada. De todos modos nos íbamos a ir resignando el dinero. El frío era insoportable.

Ya de noche, nos subimos al coche y salimos en busca de algún apartamento calentito donde dormir. En Airbnb había poca cosa y los hoteles cercanos eran medio caros. Una prueba fallida en Pachi y regresamos a Megara donde, un poco resignados, encontramos un hotel (algo más caro de lo buscado) donde decidimos quedarnos para no dar más vueltas y poder por fin calentar el cuerpo.

El hotel en cuestión se llama «Megara Hotel«. Pagamos 54€ la noche cada pareja con desayuno incluido. El hotelito está muy bien, se ve nuevo, limpio y la amabilidad de los recepcionistas fue inmejorable.

La calefacción al máximo y una ducha bien caliente nos hicieron recuperar las energías. Como no teníamos cocina para preparar la cena, los chicos de recepción se ofrecieron a pedirnos un delivery. Eso hicimos, un par de pizzas y a la cama. Super cómoda! Dormimos un montón!! y calentitos…

La devolución del dinero de la «casa de frozen» fue algo mas complicada de como lo pintaron ellos. Como los dueños no cancelaban la reserva tuvimos que «denunciar» en Airbnb perdiendo parte de lo que habíamos pagado!

Aca el resto de las fotos!!!

GALERIA PELOPONESO