Una nueva oportunidad se presentó frente a nosotros y esta vez de la mano de Pablo y Luciana que viven y estudian hace un tiempo en Darmstadt (muy cerquita de Frankfurt). Sin capacidad de rechazar la oferta de pasar unos 7 días en Alemania, preparamos valijas y volamos.

Sacamos un vuelo por Ryanair para el día 16 de noviembre de 2009, el cual pagamos unos 150 euros para los dos ida y vuelta. El vuelo como casi todos los “low cost” llegó a un aeropuerto secundario en Frankfurt y como llegamos tipo 21hs decidimos reservar una habitación frente el mismísimo aeropuerto en Hahn B&B en el cual pagamos 56€ por una habitación doble muy limpia y cómoda! Eso si no hay otra posibilidad cerca del aeropuerto para dormir excepto que uno alquile un auto y pueda desplazarse.La mañana del 17 nos encontró (no muy temprano) buscando la forma de trasladarnos en bus desde aquí hasta Darmstadt y fue así como después de buscar la mejor opción tomamos el Autobús Hahn Airp Frank que por 12 euros nos llevaría hasta allí. Después de poco más de dos horas de viaje con escala y cambio de autobús en el aeropuerto principal de Frankfurt el bus nos dejó justamente en el centro de la ciudad.La ciudad Darmstadt se encuentra en el estado federado de Hesse a tan 30 km al sur del centro de Frankfurt, la principal ciudad de la zona. Fue históricamente un centro administrativo e importante en el sector industrial, científico y educativo.

Esta localidad está totalmente volcada a los estudiantes locales y extranjeros que vienen aquí por sus increíbles universidades y diversidad de carreras. Por este mismo motivo los chicos (Pablo y Luciana) también estaban parando cerca de aquí.

Todo en la ciudad está dispuesto para ellos, la cantidad de transporte público, los espacios al aire libre, los grandes jardines en la misma universidad y el montón de estacionamiento para la inmensa cantidad de bicicletas que hay. Impresiona ver tantas bicis y el valor que la gente de este lugar toma cada vez que se suben a una con el frío que hace aquí!

Ahora nos tocaría desplazarnos a la localidad donde los chicos tienen su casa, la cual se llama Griesheim. Existe un “Tram” que te hace este recorrido e incluso lo continúa, y por el cual pagamos 7,2 euros los dos (el ticket se llama “ gruppentageskarten” y sirve por el mismo precio para el viaje de 4 personas, pero como no era nuestro caso, nos salio más caro) y después de 20 minutos llegamos a casa de los chicos.

Esta localidad es pequeña, pero realmente pintoresca, como casi todo lo visto hasta el momento. Todo parece guardar un perfecto orden, incluso la gente que circula en auto o bici parece formar parte del tranquilo escenario que se aprecia. Dimos unas vueltas de reconocimiento por aquí con los chicos, pudimos probar la pastelería alemana en una panadería que estaba muy bien puesta y volvimos al hogar para descansar y planear el siguiente día.

El día 18/11 después de un rico desayuno que incluía panes alemanes de todo tipo (muy ricos por cierto), partimos rumbo a Darmstadt otra vez para poder, con Pablo, conocer la Universidad donde él estudia y trabaja y recorrer la ciudad un poco.
Fue así que terminamos comiendo en el mismo comedor universitario por tan solo 3 euros cada uno…una ganga! Paseamos por los lugares más significativos de la ciudad, parques, y el centro que es realmente muy lindo y mucho más con la decoración navideña que siempre ponen para estas fechas.
Todo son luces de colores y puestitos en la calle que invitan hasta el más friolento a parar para tomar algo. Esto es algo que nos sorprendió de este país… hay muuuuchos puestos que solo tienen una barra y la gente pide comida y se la come en la calle. A nosotros nos cuesta imaginar un almuerzo en mitad de una jornada laboral con 2 grados de temperatura parados en la calle, pero para ellos es algo muy común y podemos decir que su almuerzo es eso, comer algo de parado o caminando por la calle abrigados hasta los tobillos. Curioso no?
Ya por la tarde esperamos a Pablo que saliera de la Facu y volvimos a su casa para cenar y programar el viaje a la ciudad más importante de esta región: Frankfurt.

El 19 madrugamos para llegar a la estación de trenes de Darmstadt y poder sacar el ticket de tren que nos llevaría a la capital financiera de este país: Frankfurt, por 23 euros cada uno ida y vuelta, y después de unos 40 minutos de viaje llegamos a la ciudad.

Frankfurt es la ciudad más poblada del estado, la quinta más grande del país y tiene una importancia histórica y económica dentro del paísFrankfurtSalimos de la estación y comenzamos a recorrer las calles. Pasamos por antiguas edificaciones como “Kaiserdom”, catedral de ladrillo ubicada en el centro histórico, en cuyos alrededores se pueden encontrar tumbas del Gótico y el Renacimiento que han sobrevivido al paso del tiempo. Desde su cima se puede apreciar la ciudad con unas vistas increíbles, pero solo se puede acceder en verano y es gratuito. 
Seguimos caminando y llegamos al Río Main, un lugar hermoso con arboles por doquier y unas bonitas vistas de los rascacielos que la ciudad alberga en su parte más moderna y activa. Caminamos en forma paralela al río y al llegar al puente de hierro que lo cruza, decidimos pasar caminando al otro lado del mismo. Seguimos avanzando por la vera del río y pudimos ver el hermoso puente colgante que el famoso arquitecto Calatrava construyó para esta ciudad, con su típico estilo arquitectónico.Entramos así por la calles entre los edificios encontrando el símbolo del Euro, y llegando a la Main Tower (5 euros para subir), la cual es imperdible. Subimos y desde allí las vistas son indescriptibles, por eso mismo ahí tienen las fotos.Después de deleitarnos con el paisaje decidimos continuar. Pasamos así por el edificio de la Bolsa, donde la gente camina sus calles en trajes, con maletines y casi siempre muy apurados.

Hicimos entonces un parate para almorzar, eso sí elegimos un lugar calentito, no íbamos a hacer lo que todos hacen, eso de comer en la calle, la verdad que el frío apretaba a pesar de que nos tocó un día a pleno sol.

Seguimos rumbo a “Romer” o “Romano”, un importante monumento que antiguamente era el ayuntamiento de Frankfurt y que tuvo que ser parcialmente reconstruido después de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente es un punto turístico importante, ya que está ubicado en la hermosa plaza Romerberg y rodeado de casitas que parecen sacadas de un cuento, una arquitectura típica alemana si la hay.Continuamos caminando y caminando para volver a toparnos con el río Main y sus pintorescos jardines y entramos así al Jardín Japonés, que como todos, denota una cultura totalmente diferente a la occidental y que nos llamó mucho la atención por sus edificaciones, esculturas, plantas, etc. Dimos así por finalizada la jornada y regresamos con el mismo tren a la casa de los chicos.El 20, repetimos itinerario hasta Darmstadt, pero esta vez el siguiente tren nos llevaría a Wiesbaden y Mainz, otra vez por unos 23 euros ida y vuelta y con una duración de unos 50min.

Cabe aclarar que los trenes son excelentes, el nuestro tenía dos pisos y la verdad que no daban ganas de bajarse. El frío seguía diciendo presente pero allí estábamos, en esta hermosa ciudad con mucho por ver.Wiesbaden, recostada a orillas del río Rin, es la capital del estado federado Hesse. La principal atracción de la ciudad son sus baños termales.Wiesbaden mapLo primero que nos llamó la atención al salir de la impresionante estación de trenes fue las innumerables bicicletas que adornaban la vereda de su entrada. Imposible no divisar la Iglesia del Mercado, evangélica “Marktkirche” fue construida en los años 1852-1862 en estilo neogótico. La torre del oeste con una altura de 92 metros es el edificio más alto de la ciudad. Llegamos por las calles de adoquines a la oficina de turismo para pedir un mapa de la ciudad y así continuar nuestro recorrido.

Decidimos llegar al edificio central del balneario “Kurhaus” y para ello caminamos por plazas, edificios e iglesias que impresionan tanto que todo en esta ciudad parece turístico.

El “Kurhaus” es una construcción con un imponente pabellón de entrada formado por columnas, es el centro de congresos, asambleas, exposiciones y espectáculos culturales nacionales e internacionales. En el antiguo salón del vino se ubica el casino con una arquitectura interior de estilo neoclásico. La columnata anexa (1827) con sus 130 metros de columnas es la más larga de Europa. Detrás del centro de celebraciones se extiende el enorme y hermoso parque de estilo inglés “Kurpark”.Al ser ésta una ciudad balnearia (por la cantidad de balnearios de aguas termales que posee), caminando por cualquier calle se puede observar como sale el vapor por las alcantarillas y en algunas plazas podemos encontrar fuentes de aguas termales en las que los habitantes suelen tener rituales, alegando que el agua tiene poderes curativos. Nuestro itinerario continuó por el histórico casco antiguo de la ciudad. Estrechos pasajes con muchos rincones bordeados de casas de los siglos XVIII y XIX se difunden por aquí. La fuente del panadero en la calle Grabenstraße es hoy un punto de encuentro.

Los muros Heidenmauer son la construcción más antigua de Wiesbaden y se encuentran al costado del portal romano. La fuente del cocinero reúne 15 fuentes y fue en el siglo XIX centro de la cultura de la bebida de Wiesbaden. Paseamos un rato más por sus calles, pasamos por donde se encuentra el reloj cucu más grande del mundo, según dice el cartel, y regresamos al impresionante edificio que alberga la estación de trenes para seguir rumbo.Fue así como decidimos ir a nuestro segundo y último destino por hoy “Mainz”, ubicada al otro lado del Río Rhin. Nos encontramos con una ciudad un tanto mas pequeña pero no por eso menos pintoresca.

Una vez más las calles de adoquines y las casas antiguas adornaban el casco antiguo. Desembocamos en la ribera del río y volvimos a internarnos en las callejuelas que parecen pintadas en el paisaje. Pasamos así por el “Gutemberg Museum” y desandamos el camino hecho por esta linda ciudad, sin dejar de visitar la plaza principal, para volver a la estación de trenes y regresar así, para finalizar un día agotador, pero excitante.
El 21 nos levantó temprano, para ir en busca de más belleza a Heidelberg, pero esta vez en compañía de Pablo y Luciana que como no trabajaban nos hicieron de guía. Tomamos el tren de siempre, pero esta vez la tarjeta grupal se hizo valer. Este ticket que vale solo para el fin de semana nos costo 37 euros para todos los viajes que deseáramos. Y luego de una horita de tren llegamos a destino.

Heidelberg es una ciudad situada en el valle del río Neckar. Es famosa por su centro histórico con el palacio de Heidelberg y la universidad más antigua del país.Wiesbaden mapNos recibió una paisaje diferente: un río atravesaba la ciudad (el Río Neckar), a un lado de este el casco antiguo y el castillo, al otro lado casitas que se asentaban en la pequeña montaña que se elevaba y un camino (paseo de los filósofos) que entre árboles, vegetación y antiguas construcciones nos guió por la vera del río durante una hora y media.Este paseo es hermoso, con algunas subidas que quitan la respiración y unos cuantos parajes desde donde las vistas también te la quitan. Lo hicimos con Pablo, ya que Luciana (por su embarazo) no podía caminar a ese ritmo y prefirió caminar del otro lado del río que era plano, para más tarde encontrarnos en el hermoso puente de ladrillos viejo que lo cruza.

Allí estábamos todos reunidos otra vez en lo que es la parte antigua de la ciudad, la puerta de entrada ubicada en el extremo del puente. De aquí fuimos al Castillo, para lo cual tuvimos que tomarnos un trencito (3 euros por persona) para llegar, ya que, como todo castillo, estaba ubicado en la cima de un monte.
La entrada al mismo cuesta también 3€, excepto para estudiantes que cuesta la mitad. No fue nuestro caso, pero si el de los chicos, que aprovecharon su carnet estudiantil. El castillo de Heidelberg no sólo es el lugar más destacado de la ciudad, sino la ruina más famosa de Alemania. Consta de varios edificios, incluido la “Dicker Turm” (torre gorda) que fue explosionada y el jardín desde donde se tiene una magnífica vista sobre el valle y la urbe.
En su interior alberga el Museo Alemán de Farmacia y el barril grande del castillo de Heidelberg. Cada año hay espectáculos populares, como los festivales teatrales en el castillo y bailes como el baile de los vampiros.
Pasamos aquí gran parte del día, hasta nos atrevimos con unos mates para así disfrutar aún mas del hermoso paisaje. Una vez abajo otra vez caminamos por la calle principal del casco antiguo, donde por sorpresa encontramos un Hard Rock muuuy antiguo y pudimos comprar un pin más para nuestra colección.
El día llegaba a su fin y las piernas pedían descanso, así que con la felicidad de haber cumplido un día más admirando bellos paisajes alemanes regresamos para descansar.
El 22, domingo, nos encontró más vagos que de costumbre y decidimos quedarnos en la casa de los chicos a descansar, y ponernos al día con charlas y mas charlas, entre las que se colaba alguna que otra comilona!
Eso sí, por la tarde visitamos el centro comercial Loop5 y cuando el sol ya se empezó a esconder partimos al centro de Darmstadt porque para estas fechas cercanas a Navidad ponen puestitos en la calle de comidas típicas y bebidas, souvenirs, golosinas, etc y vale la pena ver como llenan las calles de luces que le dan otro sentido a las fiestas. Mucho frío, pero realmente hermoso.
El lunes 23 dimos un último Griesheim por la mañana, ya que a la tarde tendríamos que regresar a España para continuar con nuestra aventura en el próximo destino, ya decidido de antemano: United Kingdom.
Muchísimas gracias Pablo y Luciana por la hospitalidad, la buena onda, por esas largas charlas, risas y anécdotas y por hacer nuestra experiencia Alemana aun mejor!!
 
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