Luego de una interesantísima jornada por los paisajes increíbles de la Ribeira Sacra en España, y gracias a Dios con otro día soleado, el 17 de Noviembre nos encontró subidos al coche con el navegador indicando que aún nos quedaban 220 km por recorrer hasta llegar a la ciudad norteña de Oporto en Portugal.

Cuando comenzamos a planear el viaje no teníamos pensado visitar Portugal, pero la ansiedad de conocer un país nuevo y viendo la cercanía fue imposible resistirnos por lo que destinamos un par de días para Oporto y Aveiro.

Oporto, con mas de 250.000 habitantes, es la segunda ciudad más importante de Portugal. Muy famosa por sus vinos, se encuentra en la ribera derecha del rió Duero a tan solo 120 km de España. Como muchas ciudades europeas, Oporto es una ciudad muy antigua cuyo centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Mapa de portugal
Una muy buena y tranquila autovía (seguramente por que era Domingo) nos acompaño hasta Oporto, el coste del peaje en este trayecto es de €8,60. A nuestro favor teníamos la diferencia horaria que existe entre Portugal y su vecina España, por lo que llegaríamos una hora “antes” a destino. 

Principalmente por cuestiones de aparcamiento y después de tanto buscar alojamiento, finalmente elegimos la Residencia Vale Formoso, un pequeño alojamiento ubicado a 2 Km del Ayuntamiento, mas precisamente de la Avenida dos Aliados donde comienza el centro de la ciudad. Pagamos €27,50 por una habitación doble, WiFi, un pequeño calefactor eléctrico (no suficiente) y la posibilidad de encontrar aparcamiento gratuito en la calle. Para los que no viajan en coche, en los alrededores de la residencia hay paradas de autobús y metro para moverse por la ciudad.Llegamos a la residencia y afortunadamente encontramos aparcamiento a la primera, nos recibió un simpático (y charlatán) abuelo, que hablaba bastante bien español. Nos permitió hacer check in aunque fuera temprano por la mañana, nos dio un mapa y bastante información para recorrer la ciudad.

Desistimos de salir el coche y perder tiempo buscando aparcamiento, asi que con mapa en mano y las piernas preparadas salimos del hotel caminando en dirección al centro, avisados de que a nuestro favor teníamos un tramo en bajada! y a la vuelta? ya veríamos…

Un poco antes de llegar al centro pasamos por la Iglesia de La Lapa, que comenzó a construirse en la segunda mitad del siglo XVIII. En la Iglesia se guarda el corazón de Don Pedro IV, ofrecido por el monarca a la cuidad en reconocimiento de los servicios prestados durante las luchas liberales.

Como bien dijo el abuelete de la pensión, en 20 minutos nos plantamos en La Plaza de la Libertad, la más importante de Oporto que comunica la parte antigua y la moderna de la ciudad. Al comienzo de la plaza encontramos el Ayuntamiento, un atractivo edificio modernista del siglo XX. En el otro extremo destaca la estatua ecuestre del Rey Pedro IV. 

A unos pocos metros de la plaza, y en dirección a la Catedral, se encuentra “La Estación de Trenes de San Bento”, fue construida a principios del Siglo IX sobre los restos del antiguo convento de San Bento del Ave María y aún conserva ese aire melancólico y antiguo que caracteriza la ciudad de Oporto.

Finalmente llegamos a la Catedral de la Sé, ubicada en la parte más alta de Oporto en el barrio de Batalha. Su construcción comenzó en el siglo XII aunque a lo largo de su historia ha sufrido muchas reconstrucciones. Junto al templo se puede observar tanto el Claustro, que data del siglo XIV, como las murallas que tiempo atrás protegieron la ciudad. 

Luego de unas cuantas fotos, rodeamos la Catedral hasta toparnos con la Avenida Vimara Pares que desemboca en el famoso Puente Luis I. Emblemático puente inaugurado en 1886 que cruza el río Duero uniendo Oporto con Vila Nova de Gaia.

Acompañando el camino hasta el puente pudimos observar la “Muralha Fernadina”, otra fortificación que protegía y rodeaban a la ciudad. Tenía un perímetro de 2.600 metros, encerraba una superficie de 44,5 hectáreas y su altura era de 9 metros.

Oporto

Nosotros cruzamos el puente por la parte superior, por donde solo pasan peatones y el tren. Durante todo su recorrido nos regala unas vistas increíbles del río, de la muralla, de Vila Nova de Gaia y de la turística “Ribeira” de Oporto con sus casitas de colores típicas de cada postal.

Del lado de Vila Nova de Gaia los viajeros pueden visitar las diferentes bodegas donde degustar el reconocido vino de Oporto. Nosotros, al no beber alcohol, decidimos no visitarlas y aprovechar al máximo el único día para conocer la ciudad. Bajamos la cuesta para, esta vez, cruzar el puente por debajo y así poder llegar a la “Ribeira”, una de las zonas más turísticas de la ciudad desde donde, no sólo parten los turísticos paseos en catamarán por el río, sino que podemos encontrar las famosas casitas de colores, diversos restaurantes y tiendas de recuerdos. Nosotros, aprovechando el día soleado, nos sentamos en una de las terrazas a comer algo y recargar pilas para seguir la caminata.

Luego de comer y descansar un poquito seguimos por el casco antiguo hasta la Plaza do Infante D Henrique, donde encontramos el monumento del Infante que dio nombre a la plaza y justo detrás el mercado Ferreir Borge aunque el que realmente destaca es el “Palacio da Bolsa”, un atractivo edificio neoclásico que comenzó a ser construido en 1842.

La siguiente parada fue la famosa Iglesia de los Clérigos construida entre 1735 y 1748. Esta Iglesia esta coronado por la Torre de los Clérigos, uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Sus 76 metros de altura y más de 200 escalones dan acceso a unas muy buenas vistas de la ciudad. Lamentablemente al ser Domingo y fuera de temporada alta el horario de visita era mas reducido, resultado? justamente a la hora que pasamos estaba cerrado por lo que nos quedamos con las ganas.

Torre Clerigo

Desde la Iglesia seguimos rumbo a la famosa librería “Lello e Irmao”, un edificio de estilo neogótico construido en 1906 y considerada como la librería mas linda de Europa. Una vez mas el “Domingo” nos jugo una mala pasada ya que la librería se encontraba cerrada. De todos modos pudimos ver en su interior enormes estanterías de madera llenas de libros que llegan hasta el techo y una preciosa escalera de madera en el centro del local. Tanta es la magia que envuelve a esta librería que ha sido utilizada como escenario para rodar algunas películas de Harry Potter.

Muy cerquita de la librería se encuentra la Iglesia de las Carmelitas, uno de los templos más importantes de Oporto. Perteneció a la Orden de los Carmelitas Descalzos y su construcción data de principios del siglo XVII.
Iglesia Carmelitas
Sacando fotos a la Iglesia pudimos ver a los antiguos y famosos tranvías que recorren la ciudad. Este medio de transporte ya esta casi en desuso, tiene mayor valor histórico y turístico que por su actividad de transporte urbano. Con los nuevos y modernos medios de transporte el tranvía ha reducido de forma drástica la cantidad de líneas y de vagones.

Para dar por terminada la visita el centro de la ciudad, cruzamos por detrás del Ayuntamiento hasta el “Mercado do Bolhao” ubicado en una de las zonas más animadas y populares de Oporto. Este mercado se encuentra activo desde 1914 y en el se vende carne, pescado, fruta, flores y muchos otros productos. Como nos venia pasando en mas de una atracción turística, era Domingo y el mercado estaba cerrado!!… otra cosa mas con la que nos quedamos con las ganas.

No satisfechos con la cantidad de horas caminando y un poco engañados con la escala del mapa, decidimos volver caminando al hotel aun sabiendo que un tramo era cuesta arriba! La idea era agarrar el coche para conocer los alrededores de la ciudad con la esperanza de volver a encontrar aparcamiento al volver.

Y eso hicimos, llegamos a la pensión nos subimos al coche y salimos rumbo a la Casa de la Música, una sala de conciertos que inició su construcción en 1999 para incluirla en el proyecto “Oporto 2001; Capital Europea de la Cultura”. Su construcción se retrasó y no fue terminada hasta el año 2005.

Continuamos viaje por la extensa Avenida da Boavista hasta llegar a la costa. Como buenos Marplatenses el mar siempre tira y no nos lo queríamos perder. Al final de la Avenida, y antes de comenzar un entretenido recorrido paralelo al paseo marítimo, nos encontramos con un Fuerte y el “Edificio Transparente”. Durante el paseo disfrutamos de las vistas que siempre regala el mar y el atardecer.

Para finalizar la jornada rodeamos absolutamente TODA la ciudad para, aunque sea de afuera, visitar el “Estadio do Dragão”, estadio de fútbol donde juega de local el Porto.

Muy sorprendidos por la belleza de Oporto, satisfechos de haber decidido visitarla y ya agotados del largo día, pasamos por un super y nos fuimos derecho a la pensión donde nuevamente tuvimos la suerte de encontrar aparcamiento muy cerquita.

Así dimos por finalizado nuestro primer día en Portugal, un nuevo país para la lista y miles de nuevas imágenes en nuestras retinas se iban a la cama con nosotros. Tocaba descansar y a planear el siguiente día en Aveiro.

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GALERIA OPORTO