Luego de pasar unos días en Puerto Morelos y en Valladolid, regresamos el 4/11/12 a Playa del Carmen a pasar nuestros últimos días en este país. Por el inconveniente que supuso el cambio de leyes migratorias que nos afectaron directamente (como contamos en la primera entrada de “Playa”), ya habíamos tomado la decisión de pasar el verano en nuestra querida ciudad de Mar del Plata con la excusa, también, del nacimiento de nuestro tercer sobrino Benjamín.

Nuestra idea era pasar los últimos días en Tulúm, pero después de tanto leer e intentar encontrar algún alojamiento accesible decidimos que gastaríamos mucho mas dinero del que teníamos pensado por lo que cambiamos de idea y nos decidimos por Playa del Carmen.
 
Salimos de la estación de Valladolid donde por fin pudimos comprar los pasajes en alguna compañía de segunda clase, por ende pagar un poco menos. El chico de la ventanilla muy amablemente te muestra los horarios y las empresas que hay donde uno elige libremente cual tomarse. En otras ocasiones que preguntamos o intentamos comprar en estas empresas, o no había nadie en la ventanilla o te inventaban cualquier excusa y te vendían el de la empresa ADO.
En este caso la empresa fue Occidente (100 MXP ida c/u). El trayecto es de un poquito mas de 3 hs y aunque se nota bastante la diferencia de calidad con los autobuses de ADO, es una buena forma de ahorrar un poco de dinero.
 
Llegamos sobre las 12 del mediodía a la estación terminal alternativa de “Playa”, que está ubicada en Av 20 entre calle 10 y 12, a unas pocas calles del centro.
Recorrimos un poco la zona en busca de un alojamiento económico para las ultimas 3 noches. Por Internet no aparecen todos los que realmente hay por lo que decidimos hacerlo de esta manera. Finalmente caímos en “Tequilita Hostel”, ubicado en Calle 6 entre Av.15 y Av.20. 
Es regentado por unos cuantos chicos Argentinos que nos ofrecieron una habitación grande privada para dos, WIFI, ventilador, desayuno y el uso de la cocina y zonas comunes por 300 MXP la noche. No es un chollo (ganga) pero por lo visto eso era lo mas barato que podíamos encontrar, así que decidimos quedarnos. Nos pareció interesante un cartel en recepción donde detallaba en una lista las “reglas” del hostel como “mantén la cocina limpia y lava todo lo que uses que tu mama no viaja con vos” o “si estas de fiesta respeta, aunque no lo creas hay gente que quiere descansar”. Dos reglas que, a nuestro parecer, son básicas para una buena convivencia en un hostel.
Tequilita hostel
Dejamos las cosas, caminamos las 3 cuadras que nos separaban de la playa y pasamos en el pareo el resto de las horas de sol. Antes de volver al hostel cambiamos algo de dinero para poder pagar las noches que nos íbamos a quedar. Teníamos la idea de merendar, de ducharnos y de terminar de organizar los últimos detalles de nuestro cambio de destino repentino.

Y aquí cometimos el GRAN ERROR (y no es la primera vez que lo hacemos) de pagar las 3 noches por adelantado. Cada vez que no pasa nos repetimos “jamás lo volveremos a hacer” pero una vez mas caímos como giles. A simple vista todo puede ser color de rosas pero primero hay que sobrevivir una noche para poder estar seguro de quedarse.

Para empezar, si bien la habitación era grande y estaba relativamente limpia, había detalles que le restaban muchos puntos. Primero que no había agua caliente en la ducha, la grifería estaba casi podrida, las cortinas de las ventanas (que no daban al exterior sino a la escalera que subía a la cocina, terraza y demás habitaciones) no las cubrían en su totalidad por lo que cualquiera que subía la escalera te podía ver.
Para seguir con los detalles, la siguiente sorpresa nos la llevamos cuando subimos a la “cocina” a calentar agua para el mate. Lo que llaman cocina es un injerto hecho con 4 maderas de 2m x 1m (literalmente), con solo 4 hornallas y una nevera. La suciedad era dueña del lugar, cuchillos usados y una olla con restos de puré eran ya parte del decorado. Pero no solo de la cocina se había adueñado la mugre, sino también del fregadero que estaba al aire libre a unos metros de la cocina, donde había mas cosas sucias que limpias. En solo 1 minuto nos dimos cuenta que la regla de “mantén la cocina y lava lo que uses” no se cumplía ni de cerca.
Un simple “ya fue son solo unos días y ya nos vamos” fue suficiente para auto convencernos de no gastar energías en enojarnos. Así que una ducha “fresquita”, unos mates y cuando anocheció salimos a pasear por la 5ta avenida para verla en acción.

Después de un entretenido paseo, volvimos al hostel, había música (fuerte) y gente hablando en recepción  pero no hicimos mucho caso porque aun era temprano. Pero pasadas las 23hs cuando nos dispusimos a dormir, la música estaba aun mas alta y los gritos de la gente en la mini-zona común de la recepción (nuestra habitación estaba justo al lado) eran incluso peor.

Automáticamente se nos vino a la mente la regla “si estas de fiesta respeta…”, igual que la regla de la cocina, esta también la omitían! Ya eran casi las 00hs cuando Javi se acerco a la recepción para, lo mas educadamente posible, pedir que bajen la música  La sorpresa fue que los que estaban ahí eran los mismos chicos que regentaban el hostel, o sea “haz lo que digo pero no lo que yo hago”. Como pretenden que los huéspedes respeten la reglas entonces??
Accedieron automáticamente a bajar el volumen aunque hasta pasadas las 00:30hs, que fue cuando cerraron las puertas y apagaron las luces, no se dejaron de oír gritos, subidas y bajadas de escalera con si estuvieran pisando huevos ni portazos. Por fin se hizo el silencio y pudimos descansar.
Ustedes pensaran “que exagerados!! tampoco es tan tarde”, y la verdad que no lo es. Es más nosotros en otros lugares nos acostamos incluso mas tarde, pero acá en Mexico en esta época del año oscurece a las 17hs por lo que si te levantas muy tarde no aprovechas casi nada del día, del sol y de las playas!
 
El día 5-11 nos levantamos un poco mas tarde de lo habitual, lo primero que hicimos fue prometernos que nunca más pagaríamos todas las noches por adelantado. Se nos cruzo por la cabeza pedir el dinero e irnos pero se nos había olvidado una regla mas de la lista… “no devolvemos el dinero… aunque llorisquees! No insista” jajjaja BINGO!!!! Seguramente esa regla sera la única que respetan y apostamos que les habrá pasado mas de una vez que la gente se quiso ir de esto que llaman “Hostel”. Reconfirmamos lo que dijimos en la entrada de Puerto Morelos, HOSTEL BARATO en YUCATAN es sinónimo de DESCUIDADO y SUCIO…
Desayunamos y nos fuimos a la playa. Nos dimos cuenta que en “Playa” hay mas gente que en Cancún, o quizás sería mas correcto decir que están mas amontonados ya que la playa es un poco mas chica. Estuvimos un par de horas y nos volvimos, previa parada en el Wallmart, a almorzar al hostel. Hicimos la digestión y nos fuimos otro rato a la playa hasta que cayo el sol.
Una cosa que no comentamos, es que pasear por la 5ta Avenida es toda una aventura! Nos recuerda mucho a Tailandia e Indonesia donde no podías dar dos pasos sin que alguien te quisiera vender algo! A los primeros 15 les respondes educadamente y hasta con un “gracias” pero ya después  y con el perdón de la palabra, te rompe los huevos!!! Y encima tienen una forma de llamarte un tanto bruta, porque empiezan con un “Amigo” y terminan a los gritos o chiflidos! Cosa que molesta bastante!!!!El día 6-11 repetimos rutina, desayuno y a la playa. Este fue el día que mas disfrutamos de la playa en este lugar. La principal razón fue que no había nada de viento y gracias a ello el mar estaba mucho mas tranquilo. Aprovechamos, entonces, para disfrutar de estas hermosas playas y sobretodo de los últimos baños en el Mar Caribe.

Por la tardecita dimos un ultimo paseo por la 5ta Av y luego toco volver al hostel para armar la mochila y prepararnos para nuestra ultima noche. 

El día 7-11 solo nos dio tiempo para levantarnos tempranito, acercarnos hasta la estación de autobuses y tomar el primer bus hacia Cancun y de ahí uno al aeropuerto. Lamentablemente nos toco abandonar el país antes de tiempo pero lo hacemos contentos de haber conocido un nuevo país, unas playas increíbles, de haber disfrutado del Mar Caribe y de llevarnos en la mochila el aprendizaje que nos dejo este cambio impensado de planes.

Acá la galería completa!

GALERIA PLAYA DEL CARMEN II