Río de Janeiro es la segunda ciudad más grande y poblada de Brasil tras la ciudad de São Paulo. A las personas nacidas en la ciudad se aplica el gentilicio de “Carioca”, en su mayoría son gente muy alegre y simpática que te hacen la visita muchas mas divertida. Nuestra visita a Rio de Janeiro se compagino con nuestra visita a Petrópolis que es donde dormíamos en casa de Pablo (hno de Lau) y Maru.

Luego de pasar un par de días en Petrópolis, el domingo 6 de Abril de 2008, aprovechamos que los chicos no trabajaban y nos tomamos el bus de la empresa “UNICA” (web oficial) que por 12 reales y 1 hora aproximada de trayecto te baja a Rió. Luego tomamos otro que nos llevaría hasta un barrio, donde Agustín (amigo de Javi que vive aquí hace tiempo) festejaría su cumple! En el trayecto del bus pasamos por el mítico Maracaná, uno de las estadios de fútbol mas famosos del mundo.

Pasamos el día en una lugar al aire libre, comiendo y degustando comida típica y casera y después volvimos a casa, ya que el trayecto hasta Petrópolis era largo.

MARACANA

MARACANA

AgusEl martes 8 madrugamos para salir a tomar nuevamente el bus con destino  la Estación Central de buses de Río y de allí caminamos unas calles, pasando por una feria, para tomar el bus local que nos llevaría a las playas de Ipanema. 

Cabe aclarar que los buses en Río van muuuy rápido y que les tenes que tirar el brazo para que paren y aun así a veces vienen tan rápido no quieren frenar, o sea que el trayecto y la espera es toda una odisea y hacen del paseo algo aun mas excitante. Después de pasar cerca del Pan de Azúcar, la lagoa y algunos barrios mas privados, llegamos a la playa.
El día estaba un tanto nublado, pero aun así el calor apretaba y al ver esa inmensa playa de arena fina, casi desierta y bañada de un agua que invitaba a meterse, decidimos tirar el pareo en la arena y hacer lo que hacen todos en la playa “lagartear”. Desde la playa se ve hacia la derecha un morro sobre el cual se encuentra una de las favelas más peligrosas de Río. También se ven chiringuitos por todos lados, canchas de voley en la playa y muuuucha gente haciendo deporte. Muy interesante la forma de vida que llevan aquí, y hermoso poder estar observando nuevas culturas. El día acabo haciendo el recorrido inverso y a descansar.

El siguiente día (miércoles 9) tendría un nuevo destino en mente: Copacabana. Después de repetir trayecto, pero cambiando la línea de buses local llegamos a la playa mas renombrada de Río y con muuuuchas historias que contar.

El día estaba hermoso y el sol brillaba a pleno, haciendo que el paisaje y los colores resaltaran aún más. Caminamos un rato largo por el extenso paseo que compone la costa con su típica vereda de piedritas blancas y negras. Los chiringuitos aquí parecían un poco mas modernos que en Ipanema y se notaba que el turismo se intensificaba en esta zona de Río. Cadenas hoteleras de renombre descansan al pie del Boulevard, por el cual se pasean todo tipo de
“personajes”.

Todo un espectáculo si lo hay. Vendedores ambulantes por doquier y muuucho por ver y probar. La playa en si es enorme, con arena muy fina casi blanca y con bastante oleaje. Si uno se para dándole la espalda al mar se puede divisar el Cristo Redentor a lo lejos y los morros que rodean esta parte del a ciudadEl viernes 11 repetimos playa, pero esta vez nos fuimos al extremo más sur de Copacabana, donde casi limita con Ipanema, el sol estaba a pleno y disfrutamos de él, de la arena y de los baños en el mar. Otro día para no olvidar.

Copacabana es quizás el barrio más famoso de Río. Sus calles están llenas de bohemia y multiculturalidad. Teatros, cafés, tiendas de moda y bares han dado lugar a numerosos movimientos artísticos los que le han convertido en una de las zonas más turísticas del país. 

El domingo 13 nos levantamos temprano con Pablo y Maru y tomamos una vez mas un bus, pero esta vez uno que va directamente a Barra de Tijuca, un barrio que se encuentra a 18 kilómetros del centro de Río. Su extensísima e interminable playa de arena blanca y su oleaje, cautiva a cualquiera. Pasamos el domingo tomando sol, tomando agua de coco y metiéndonos al mar para refrescarnos del tremendo calor que hacía. Vuelta a casa y a descansar porque el siguiente día nos despertaría temprano una vez mas.Del 14 al 17 de Abril nos escapamos a Buzios, volviendo a Río otra vez recién el día 18 en un viaje express al aeropuerto a recoger a Agus y Marito, amigos que vinieron a Brasil para pasar unos días con nosotros!

El día Sábado 19, volvimos unas horas a Río nuevamente ya que era el casamiento de Agus, el mejor amigo de Javi que habíamos visitado por su cumple al comienzo de este viaje.
Fue una hermosa experiencia vivir un casamiento en Brasil, por las diferencias con las bodas de Argentina y España, pero principalmente por la emoción de poder estar presente en la boda de tu mejor amigo desde prácticamente jardín de infantes.3El domingo 20 dejamos que los dueños de casa descansaran de nosotros y nuestras vueltas y nos tomamos el autobús que nos llevo hacia Barra de Tijuca (una vez mas). Pasamos el día panza arriba hasta que a Marito se le ocurrió alquilar una tabla de surf. Hicimos el intento, con poco éxito, de aprender el arte de surfear. por eso finalmente terminamos el día descansando en la enorme playa. Emprendimos camino de regreso a Petrópolis porque ya teníamos planes “nocturnos” y porque al siguiente día partíamos hacia “Trindade”.

El día 28 de Abril, luego de nuestro periplo por Trindade e Isla Grande, habiendo ya despedido a Agus y Marito,  y ya en los últimos días en tierras cariocas nos bajamos a Río para visitar dos iconos de esta ciudad. Como si fuera la frutilla del postre, dejamos para lo último el Pan de Azúcar y el Cristo Redentor.

Tomamos una vez mas el autobús que te lleva desde Petrópolis hasta la estación Novo Río, una vez allí el bus local que te deja  justo en frente a la pequeña estación del tren ubicada en Rua Cosme Velho 513.

El ticket cuesta 35 Reales (Web oficial), y parte desde la estación cada media hora entre las 8:30am y las 19hs. En unos 20 minutos de trayecto, y bordeado por una densa vegetación, se llega a la cima de la montaña “Corcovado”. El famoso morro de 710 metros de altura donde te recibe, después de subir unos cuantos escalones y con los “brazos abiertos” (nunca mejor dicho) el Cristo Redentor.

Esta imponente obra fue inaugurada en 1931, mide 30 metros y se encuentra sobre un pedestal de 8 metros que la hace aun mas increíble. Es sin duda el símbolo de Río y quizás de Brasil también, es conocido mundialmente y no es para menos ya que a parte de impresionarnos con su majestuosidad, nos regala unas vistas maravillosas de casi toda la ciudad de Río de Janeiro. CristoDesde allí decidimos acercarnos en taxi hasta el Pan de Azucar (web oficial), en portugués  Pão de Açucar, un gran peñón de mas 300 metros de altura y con unas vistas envidiables.

Para subir hasta la cima se puede escalar o utilizar el teleférico, hace falta decir cual fue nuestra decisión? En la oficina de la base compramos los tickets (40 reales por persona) para tomar el teleférico de cristal (conocido como “bondinho”) que recorre, en dos etapas los 1400 metros de trayecto.

El primer tramo es entre la base y el morro Urca, donde hicimos un recorrido para apreciar todas las vistas. Luego en el otro extremos del morro nos tomamos otro teleférico que nos llevo finalmente hasta el morro “Pan de Azúcar”, el viaje dura tan solo 5 minutos y vale muchísimo la pena. Por suerte nos toco un hermoso día y pudimos sacar unas fotos maravillosas.PanCon el deber cumplido de haber visitado los dos símbolos de la ciudad y con muchiiiiiiiiiiiiiisimo calor emprendimos el camino de regreso a Petrópolis, no sin antes despedirnos de esta hermosa ciudad, la cual no solo la recordamos por el calor del sol sino también por el calor de su gente!

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GALERIA RIO DE JANEIRO