El Bus de la empresa Vallecito salio de Valle Fertil a las 14hs (43 pesos) y llego a San Juan capital a las 18hs. Teníamos el dato de un hostel ya que en Ischigualasto conocimos un holandes muy simpático que trabajaba allí. Asique nos fuimos directamente al Hostel Zonda (35 pesos por persona) ubicado muy cerca del centro en Caseros y Cordoba, justo en la esquina.
Luego de dejar todo y de una ducha, salimos a pasear por San Juan. Una ciudad muy linda, de jóvenes construcciones, avenidas amplias y arboladas y con muchas ofertas para el turista.
Ya estaba anocheciendo cuando llegábamos a la Plaza 25 de mayo y frente a ella, a la Iglesia Catedral, muy grande y moderna que aún conserva imágenes de lo que fue la antigua catedral. Subimos al campanil que se encuentra contiguo a la Iglesia (4 pesos) y desde donde se puede apreciar una hermosa vista panorámica del gran San Juan lleno de luces desde 53mts de altura.
Paseamos por el área peatonal que se desarrolla en forma de cruz y que convoca muchísima gente cada noche de la semana.
Al día siguiente, la mañana del 25-11, nos fuimos al centro a alquilar un auto. La empresa mas económica y fiable que nos recomendó el chico de información turística en la terminal, era “Olivos”, ubicada en la calle Laprida 5 oeste (0264-4225935/ 154070540).
Salimos de allí manejando un corsa 2010 5 puertas con kilometraje ilimitado y seguro con franquicia extra por 275 pesos el día, una ganga. Pensamos que con dos días seria suficiente. Y así lo fue.
Arrancamos el recorrido por el departamento de Ullum visitando la Presa Embalse Dique de Ullum, en donde la naturaleza habla por si misma, sin duda un sitio imperdible!
Seguimos unos kilómetros más hasta internarnos en el departamento de Zonda. En el medio del camino e incrustado casi incognitamente en la montaña, se divisaba la entrada a una cueva.
Paramos y nos aventuramos a entrar, era un museo de montaña. Tenía un poco de todo pero nadie que lo enseñara.
Nos fuimos luego de gritar varias veces sin recibir respuesta, seguimos camino a Cavas de Zonda una bodega montada en una cueva natural de roca viva, única en Sudamérica ya que tiene como techo natural la montaña. La bodega se encuentra abierta al público para su visita L a V de 9 a 17hs S,D y F de 11 a 17hs.
Pegamos la vuelta para tomar la ruta 40 hacia San Jose de Jachal. Comenzamos el camino de 160 km pavimentados entre badenes y elevaciones, con paisajes de valles y laderas. A medida que nos acercábamos más al norte, el viento soplaba con mayor ímpetu. La sensación de estar solos en el medio de la nada se incrementaba.
Pasamos San Jose de Jachal un bonito pueblo pintoresco y antiguo y tomamos la ruta 150 hacia el oeste. El trayecto conocido como la Cuesta del Viento es un inacabable escenario de
montañas de diversos tamaños, colores y formas, que hacen del recorrido un espectáculo maravilloso. La cereza del postre? Unos kilómetros antes de entrar en Rodeo, nos recibió dándonos la bienvenida el Dique Cuesta del Viento que descansa rodeado de semejante obra de la naturaleza. 
Con toda la intención de hacer noche allí, llegamos a las Termas de Pismanta, pero nuestros planes se vieron boicoteados por el hotel que concesiona el sitio, y que permanece cerrado por reformas.
Llegamos así a Bella Vista un pueblo muy muy pequeño pero muy muy tranquilo. Como su nombre indica, se sitúa dentro de un valle pleno de naturaleza, donde el descanso y la paz encontraron su sitio. Y nosotros una cabaña para pernoctar (100 pesos los 3), luego de haber ido al camping y encontrarlo cerrado.
Estacionamos el auto en la puerta y un perrito rengo, que vimos corriendo con dificultad junto una carreta, se nos acercó y decidió quedarse allí con nosotros. Lo bautizamos muy cariñosamente “Lici”. Hicimos fuego y nos fuimos a la cama.
A la mañana siguiente después de un descanso excepcional, salimos rumbo a Barrel. Arrancamos el auto luego de decirle adiós a un compañero, y con el dolor de verlo correr detrás del coche.
La ruta que une Bella Vista con Barreal es la 149 y los 60km que la separan de Calingasta no están asfaltados, pero no solo eso sino que está llena de piedras de importante calibre y pozos que pueden ser una complicación. El paisaje lo mejor. Transitando en dirección sur el grupo de montañas que vigilan a la izquierda, son las que forman la precordillera, y a la derecha, guiando el camino: la majestuosa Cordillera de los Andes.
Llegábamos a Calingasta, un pueblo de casitas bajas, tranquilo y con unas vistas que nada tiene que envidiar a otros sitios. Una zona bellísima que merece ser visitada y disfrutada. Seguimos 55 km mas por la Quebrada de las Burras hasta Barreal donde el paisaje mezcla río, montaña y vegetación.
Desde allí seguimos hasta el Parque Nacional el Leoncito haciendo una parada previa en la Pampa del Leoncito. La Pampa es una pista con una superficie de arena fosilizada plana y dura de 50km2 a 2000msnm, donde el viento sopla como mínimo a 50km/h y muchas veces hasta 100km/h.
Para llegar hasta allí hay que desviarse de la ruta 149 hacia la derecha, seguir las huellas de otros autos que ya han pasado y adentrarse unos 2km en dirección a la cordillera. Silencio, solo se oye el sonido del viento, un lugar increíble.
Sobre las 19hs llegábamos al Parque Nacional el Leoncito, visitamos la cascada y dimos un paseo por la arbolada reserva. A las 20.30hs teníamos cita en el observatorio: una ventana al cosmos. Allí nos encontramos, por esas cosas del destino, con la pareja de ingleses que llevaron a Javi en la excursión de Ischigualasto. Loco no?
Una de las características de este sitio, es su cielo transparente que se encuentra despejado gran parte del año, esto hizo que instalaran allí dos complejos astronómicos de prestigio internacional. Nosotros visitamos el complejo CESCO (20 pesos), ya que es el que realiza visitas guiadas dentro del recinto. En la de la noche se hace también una visualización con telescopio de varias constelaciones como ser los 7 cabritos, Sirio y las 3 Marías. 
No hay palabras para explicar la emoción de ver el magnífico Júpiter con 4 de sus lunas o las Nubes de Magallanes tan perfectamente depositadas en el espacio.
Una experiencia inolvidable en un cielo especialmente diáfano que nos permitió contar miles de estrellas, pedir deseos a aquellas que vimos caer y sentirnos niños nuevamente gracias al asombro experimentado. Miles de fotos perpetúan aún hoy aquella noche… las que cada uno de nosotros atesoro en su retina.
El día finalizó acampando en el parque (gratuito) y a la mañana siguiente regresamos a la capital a devolver el auto, eso si, previa parada en el cerro Alcazar y en una estación de servicio donde levantamos a dos policías que iban a San Juan.
Acá el resto de las fotos!!
GALERIA SAN JUAN